viernes, 31 de octubre de 2008

Otoño en Nueva York



Siempre los comienzos y finales de viaje me ponen melancólica. Armar la valija, despedirme de mis objetos que no voy a ver por largos días, despedirme de la gente que me rodea me hacen sentir una leve tristeza que luego desaparece al comenzar a vivir en otro país. Esta vez el viaje era más importante que siempre porque iba a concluir con algo que había empezado diez meses atrás cuando me había propuesto entrenar (como loca) y correr la maratón de Nueva York. Me encontré con casi cien corredores argentinos en el aeropuerto que se habían propuesto lo mismo que yo. Al verlos me sentí tan lejana. Todos vestidos con ropa deportiva, bronceados, adultos (soy la mascota del equipo), gritones, llamando la atención de quien estuviese cerca, todos debían enterarse que ellos iban a correr la maratón a miles de kilómetros de aquí. Subimos al avión y poco charlé con ellos. Ellos hablaban de los tiempos, de los dolores de rodilla, de las zapatillas. Yo corro pero no entiendo casi nada de todo lo que rodea al correr. Corro para llegar y no para ganarle al tiempo. No digo que esté mal hacerlo, solo que mi meta era el viaje y disfrutar de los 42 km, entonces pocas cosas tenia de interesante para contarles a esos hombres ávidos de saber cuanto tiempo me llevaría llegar a la linea donde todos seremos felices y rengos por un rato.  
Asi fue como llegue a Nueva York, entre melancólica y sintiendo las diferencias que me separaban del resto del equipo que viajaría conmigo. El desayuno cargado en calorías que me comí me depertó. Panceta, huevo revuelto, papas con no se que, wafle con caramelo, queso Philadelfia con pan, etc.. Me sentí en una película desayunando antes de ir a la "prepa". 
Después me tocó ir a retirar el número que me identificará durante la carrera, ahí me encontré con corredores de todo el mundo llenos de ganas de comprar, charlar, sonreír, y atemorizarse cada vez que pasaban por el enorme mapa en donde aparecía el recorrido, que todos nosotros (somos 50.000 en total) vamos a recorrer el próximo domingo. 
La frutilla de mi postre fue volver al hotel, ponerme mis zapatillas ultra livianas con las que voy a correr el domingo y darme cuenta que mi hospedaje  queda a solo tres cuadras (a solo tres cuadras, repito) del Central Park. Así que, allí me fui corriendo entre la gente acelerada de la ciudad. Llegué al parque y  la melancolía desapareció por completo, la sonrisa se apoderó de mi cara, las piernas dolían pero daban pasos largos, todo mi cuerpo entero intentaba llenarse de ese enorme parque. Las ardillas me dieron la bienvenida y la ciudad también. Contemplé mientras corría un atardecer despejado, con el sol que iba escondiéndose entre los enormes edificios (ahora lejanos). Fue uno de los mejores atardeceres que vi en mi vida. No se si fue por lo hermoso, o por la sensación de que estaba por lograr lo que me había propuesto, o porque otra vez estaba en un país extraño para empezar a recorrerlo, o simplemente porque en ese momento la suma del entorno, mi meta, la compañía y yo misma hicieron algo tan simple y tan efímero como que fuera feliz. 

lunes, 27 de octubre de 2008

Romper la rutina


Me desperté más temprano que siempre. Miré a mi alrededor y casi no conocía el lugar en donde acababa de amanecer. Me vestí rápido entre dormida y ansiosa por el viaje que me esperaba aquel día. Ella me ofreció mate, pero no acepté. Cuando me levanto muy temprano no tengo hambre ni sed, pero luego de un par de horas estaré famélica (pensé). Salí del departamento y me encontré con un lugar tan extraño a mi como hermoso y tranquilo. Nadie se despierta temprano en este lugar o eso parecía. Allá a lo lejos ví  a mi medio de trasporte. La noche anterior lo había decidido. Un taxi me salía setenta pesos que no tenía, un tren me saldría noventa centavos pero ya conocía mucho el trayecto, su gente y sus paisajes. Opté por algo intermedio y jamás hecho hasta ahora en mi vida: iría a trabajar en lancha. Así fue, me acerqué a la lancha que me trasladaría a las ocho de la mañana de Tigre a Puerto Madero. Me despedí de ella que estaba más emocionada que yo pero lo demostraba más. Subí y la lancha estaba vacía. ¿Viajaré en esta enorme lancha sola? Me pregunté y la respuesta apareció cuando al rato subieron cuatro hombres en traje que se disponían a ir a trabajar como yo. Para ellos el viaje sería uno más, quizás era su rutina diaria, pero yo me sentía una turista con ojos enormes sorprendiéndome por cada detalle que iba conociendo. Y así fue como durante una hora y media rompí mi rutina mañanera. Me divertí viendo las olitas del Río de la Plata romper contra la lancha, me sorprendí de ver toda la ciudad desde lo lejos. Me emocioné a ver el sol que iba subiendo de apoco desde el horizonte que pocas veces veo desde mi barrio y muchas menos desde mi rutina diaria.

 

:: Hoy recomiendo romper la rutina. De la manera que sea, más no sea cambiando la cara al despertar ::

viernes, 24 de octubre de 2008

Dolor de panza


Empiezo este escrito tratando de diferenciarme de una publicidad alguna vez vista de un remedio para la panza. Intento, digo, y la menciono generando aun más expectativas sobre  las coincidencias de esta publicidad con mis futuras palabras. Entonces me limito a escribir aquellas sensaciones que me llevan a manifestarme a favor de mi panza.  
Mis sensaciones y sentimientos se me detonan mucho en este sector del cuerpo mencionado. Siempre me doy cuenta cuando algo importante me esta pasando, sea esto bueno o malo, porque siento en mi abdomen como se retuerce, se alivia, se estruja, hace ruidos, se contrae, me duele, y me dice cosas. Me duele la panza cuando como rápido por ansiedad. Siento los nervios de una primera cita en la panza. Se me endurece la panza cuando estoy estresada. Se me llena de contracciones y contradicciones cuando tengo problemas emocionales. Siento que va a estallar de revoluciones cuando me enamoro. Me duele y se mueve cuando estoy a punto de salir a escena. Y la siento más viva que nunca cuando mi ser es poseído por algo que me apasiona, como en este momento. "Panceta", como la llamo hoy, gracias por ser el detonador muchas veces de mis emociones, gracias por hacerme parar la marcha tantas otras para darme señales de que algo no está bien. Y gracias por enfatizar mis amores y pasiones. 

jueves, 23 de octubre de 2008

10 días


En esa cantidad de días, que el título de este texto indica, una mujer que fuma, toma alcohol en varias ocasiones, se acuesta tarde y de la dieta estricta solo come las harinas, se dispone a correr 42 km por algunas calles lejanas de aquí. Así como son 10 los días que faltan para tal evento extraordinario, fueron 10 los largos meses de entrenamiento.  Fue todo largo, un entrenamiento largo y duro, un año más difícil aún, mezclado de muchas enfermedades (de las psíquicas y de las otras también). Pero en 10 días la mujer habrá cumplido su objetivo: disfrutar de esos 42 km y llegar feliz al lugar arbolado en donde halla un cartel enorme que diga "Finish".

martes, 21 de octubre de 2008

Y de repente todos mis ex están en pareja


Algún día tenía que pasar. ¿Pero todos juntos? ¿A dónde queda guardado el amor que uno le tiene a una persona cuando se separa? ¿A caso uno  puede decir “quiero estar con vos siempre” y al segundo siguiente estar amando a otra persona? Ilusa yo. Sigo creyendo en el amor. Sigo siendo la misma de siempre. La que no puede mentirse, ni mentir, y por eso me termino quedando sola. Soñando con un amor sano, correspondido, que crezca y florezca en conjunto. 

Retomo el tema: ¿Porqué es difícil enterarse que tu ex sale con otra? Una yegua, seguro, que nada tiene de bueno, que te llega a los talones, pero sin embargo el la elige como alguna vez te eligió a vos. No va a estar toda la vida esperándote, soñándote y proyectando su vida cerca tuyo. Un día dice “basta” y empieza a compartir su vida con ella. Pero el problema central es ¿porqué todos juntos debían romper con el pasado que me tenía a mi involucrada? ¿No podían hacerlo alternadamente para no hacerme sentir tan sola en un segundo?


:: Dibujo www.julietaarroquy.blogspot.com::

 

 

Agua










Los días de lluvia todo se ve de otra manera. A uno le cuesta más levantarse que el resto de los días. La cama parece comérselo a uno e impedirle sacar siquiera un pie de ella. Las ventanas empañadas, grises que muestran un escenario húmedo y más gris aún. Uno ve gente que ya ha pasado por lo que nosotros pasamos ahora, hace ya un rato largo Están disfrazados de lluvia. Pilotos, botas, bolsas tapando objetos, capuchas, paraguas, paraguitas, sombrillas son objetos que salen a vivir estos días. Todos caminan rápido, tratando de mojarse lo menos posible. Uno camina durante los días de lluvia al lado de personas sin rostro. Todos van mirando al suelo esquivando charcos, con el paraguas sobre los hombres. Pocas miradas se cruzan durante estos días. Pocas miradas se encuentran, pero las que logran hacerlo se convierten en pequeños milagros en medio de ésta fenómeno que invita al ostracismo. 

lunes, 20 de octubre de 2008

Cambios


Estoy persiguiendo un cambio hace meses. Hay días en que me despierto con la certeza de tenerlo entre manos. Hay otros, en que todo es una nube difusa con pocos carteles de señalización. Pero sin embargo, en días buenos o malos, tengo la sensación que el cambio tiene que ser realidad. Me llegan propuestas tentadoras para apresurar el cambio, no las rechazo pero sí las retraso. Supongo que cada vez está más cerca pero quiero que todo esté dado perfectamente para avanzar. Así como soy como cuando saco fotos, pienso, miro, modifico y cuando todo está perfecto recién ahí disparo. 

domingo, 19 de octubre de 2008

Retratos








Me tocó (comó hace dos años y medio) retratar a mi hermana embarazada. Estuvimos todo el fin de semana jugando con la cámara, las miradas, las poses, flores y los fondos. Nos divertimos, nos cansamos, producimos y editamos. Verlos me emociona y retratarlos me fascina. Son mis únicos y mejores modelos. Despiertan en mi una pasión nueva. Llenan mi vida, me la revuelven de emociones y me cambian los péptidos.  

viernes, 17 de octubre de 2008

Mil

1000 miradas
1000 sonrisas
1000 deseos
1000 proyectos
1000 manchas
1000 pecados
1000 mentiras
1000 reencuentros
1000 dolores
1000 sueños
1000 horas
1000 entradas
1000 salidas
1000 dudas
1000 desganos
1000 mensajes
1000 propuestas
1000 desventuras
1000 peleas
1000 reconciliaciones
1000 amores

Compañera


Me inspira, me emociona, me acompaña, me sorprende, me escucha, me mira, me contiene, me ilumina, me modifica, me obnubila, me ve crecer, me comunica, me mata... A mí la luna me mata. 

jueves, 16 de octubre de 2008

Enigmas



El es un hombrecito. Es alto, muy flaco (últimamente) y de unos ojos jamás olvidados.  Un día se despertó a la mañana con la sensación de que algo no estaba terminado. El hombrecito caminó, pensó, se confundió. Pensó en las posibilidades en los pros y los contras. No lograba tomar una decisión, pero lo intentaba. La cabeza del hombrecito no dejaba de planear, proyectar e imaginar distintas posibilidades según diferentes decisiones. Un día el hombrecito se despertó con una certeza: no tenía ganas de elegir, quería que las acciones, los hechos y sentimientos decidieran por él.  

miércoles, 15 de octubre de 2008

Timbre 4


Volver al teatro me genera distintas sensaciones pero todas hermosas. Mis amigos, mi gente, mi ex espacio, actores representando, vidas prestadas por un rato, magia... Ayer me reí como una niña, me sorprendí, y me emocioné (literalmente) hasta las lágrimas. ¡Como me gusta el teatro, carajo! Es algo que no puedo explicar con palabras, es por eso que estoy dando varias vueltas para expresarme, me mezclo, me enredo, me mareo y vuelvo a empezar.  Me limitaré a poner una linda foto sacada anoche mientras disfrutaba de "De antes de un final (Historias)",  y a repensar como describir estas miles de sensaciones que hoy me albergan. 

martes, 14 de octubre de 2008

Pasado no pisado.


Pasado que vuelve del pasado, para dejar de ser pasado, para mezclarse con el presente y para volver a ser recordado como pasado. Pasado, presente, futuro. ¿Cuál es el que busco? ¿Cuál es el que encuentro? “Aquí y ahora”, dice mi muñeca, “allá en el pasado” dicen mis lágrimas. “No tengo idea”, grita mi futuro. 

sábado, 11 de octubre de 2008

viernes, 10 de octubre de 2008

Love is in the air


Amor. Desamor. Histeriqueo. Te leo. No te leo. Te llamo. Te espió. Te tiro besos por el balcón. Escribo. Contesto. Duermo. Me aburro. Invito. Juego. Retruco. Extraño. Pienso. Proyecto. Quiero. Miedo. Puedo. Analizo. Atiendo. No atiendo. Arrastro. Me arrastran. Mensaje. Llamado. No escucho. Cortan. Trago. Me tranquilizo. Sueño. Invierto. Tomo. Fumo. Corro. Sonrío y me estreso de tanto amor y desamor dando vueltas. 

jueves, 9 de octubre de 2008

Me llamo al silencio


Mis labios sienten dolor. Están secos y tensos. Siento mi boca resquebrajarse cuando hablo en voz alta. Siento como arde de dolor cuando como algo con sal. Están tirantes constantemente, no pueden sonreír porque sino tengo la sensación que se van a romper y el dolor va a ser aún mayor. Mis labios no pueden besar hoy, no pueden decir cosas, no pueden sonreír.  Hoy me tendré que conformar con mirar el mundo, sin interactuar mucho con él. 

miércoles, 8 de octubre de 2008

La vida está regida por números



1 texto sobre los números importantes en mi vida. 
8 es mi número favorito. 
2 es el día en que cumplo años. 
28 son la cantidad de años que tengo aquí y ahora. 
4 son mis grandes amigos. 
1 es mi día preferido en la semana. 
2 son mis ahijadas. 
2 son mis hermanos. 
11 es mi número de la experiencia. 
7 fueron mis amores. 
1 lo sigue siendo. 
1426 es donde vivo. 
1980 fue el año en que vi el mundo por primera vez. 
2008 es el año que veo y vivo hoy en día.
2001 fue el año en que descubrí como se sentía el amor. 
2008 es el año en que supe lo que significaba el dolor enfermo. 
42 kilómetros son los que voy a correr el 2 de noviembre. 
765 son los kilómetros que llevo corridos este año. 
1 es mi padre y 1 es mi madre, hace tiempo que ya no son 2. 
1 es mi sobrina mujer. 
1 es mi sobrino varón a punto de conocer éste mundo. 
1 es mi película predilecta. 
18 son mis películas favoritas. 
28 son las bandas de sonido que tengo. 
1 es mi sueño desde siempre. 
2 son mis alas, cuando las encuentro. 



martes, 7 de octubre de 2008

De pájaros, frío y soledades...


Está oscuro y hace frío. No debería hacer frío nuevamente, pero así está el clima en estos días en esta parte del mundo. La soledad llegó hace un rato a estos lugares también y comparte con mi vida algunas charlas y placeres. De golpe me dan ganas de salir volando hacia algún otro lugar, pero hoy no tengo alas. ¿Existe algún lugar donde regalen alas? Si alguien conoce las coordenadas, no dude en enviarlas. 

lunes, 6 de octubre de 2008

¿Para que fue concebida la vida?


Para disfrutarla, señores. En estos últimos días, luego de haber recorrido alguna parte del mundo, luego de haber hablado con Florence, con Amparito, y con los dos Juanes me doy cuenta que esa es la respuesta. Hay que hacer lo que uno tiene ganas de hacer, sin importar lo que corno piense el resto de los vivientes. ¿Cuántas vidas tiene usted? Pregunta alguno. Yo, contesto que solo una y gracias a no se que dios tengo solo una y voy a hacer de ella lo que quiero, lo que sueño y lo que se me venga a la mente aquí y ahora y allá y mañana, también. Ya lo se, señores, uno a veces se enrosca con problemas ajenos y con cuestiones propias que vienen de antaño sin saber bien por que, pero hoy, en un día optimista y feliz, me doy cuenta (una vez más) que solo nos queda disfrutar. Seguramente, en algún momento sentiremos dolor, pero ¿porqué encerrarnos en ese dolor inultil? No tiene sentido. Es sabio y es digno sentir dolor, pero es aún más sabio y digno salir de él, y disfrutar de las miles e infinitas posibilidades que tenemos de disfrutar, amar, soñar, divertirnos, sonreír y "enfelicidarnos". 


:: Se me perdonará por esta verborragia optimista y pastoril que me agarró luego de un lindo día :: 

sábado, 4 de octubre de 2008

Reconstrucción


A veces hay que volver a armarse. Es como si fuésemos uno de esos rompecabezas de miles de piezas que de un momento a otro se desarma y las piezas quedan todas mezcladas. Algunas caen al piso, otras se esconden abajo del sillón, otras se doblan y hay que enderezarlas. Hay que recoger todas las piezas y empezar de nuevo. Empezar a armarse una vez más. Hay que mirar bien cada una de las piezas y sus encastres. Es una tarea que requiere paciencia y esfuerzo, pero es bueno hacerlo. Por momentos parecerá que sobran piezas y otras faltan, pero llegará un día en que sólo quede un espacio vacío y una sóla pieza. Ese día estaremos armados nuevamente. Pero efímero es el momento en que estaremos perfectamente completos. De un momento a otro revolearemos la mesa nuevamente (o alguien lo hará por nosotros) y las piezas nuevamente volaran por los aires y todo será un caos una vez más. 

viernes, 3 de octubre de 2008

Volver sin la frente marchita


Otra vez en la cercanías. Volver no es fácil y  a veces irse tampoco. Todo depende a donde vuelvas, de donde te vayas, quien te espere cuando regreses o a quien extrañes cuando te vas. A mi hoy me toca volver. Varios recuerdos he construido en los últimos días  y varias sensaciones he descubierto luego de viajar sola. Bogotá me despidió nublado, como cuando llegué. Un dejo de tristeza pasó cerca mío cuando despegaba. Algún día volveré. Buenos Aires me recibió de noche, iluminada, con una luna hermosa y pequeña. “Ahorita” me toca reencontrarme con la rutina, con mi gente y con la realidad diaria. Construiré, quizás, recuerdos menos recordables, y descubriré sensaciones menos trascendentes. Pero aquí y ahora, seguiré soñando con antiguos y futuros viajes que me hagan despertar. 

miércoles, 1 de octubre de 2008

Más roja que nunca


Dicen que los viajes modifican a las personas. Yo creo que sí. En pocos días y lejos de casa uno tiene tiempo para pensar en todo, si se lo propone claro. La lejanía genera una distancia objetiva que sirve para re pensar algunas cuestiones. Bogotá me regaló sus bellezas y diferencias. Yo le regalé mis sonrisas y algunas lágrimas. Bogotá me regalo algún tiempo para caminar y  recordar. Me regaló algunas revelaciones y algunas certezas e incertidumbre. Hoy, no soy la misma. Algunos cambios en mi vida merecen ser vividos. No se bien a donde me lleven y cuanto tarde en llevarlos a cabo, pero es buena la distancia para ver los puntos que no queremos de nuestras no neutras vidas y que sin embargo pasan los días y ahí siguen estando. Bienvenido sean los cambios. 

lunes, 29 de septiembre de 2008

Colores colombianos


Ya es mi segundo día en esta ciudad y ya empiezo a sentirme feliz. Por la mañana trabajé, ergo hablé de todos los prototipos de hombres que existen y nos atraen a nosotras, las mujeres latinoamericanas. Me di cuenta que existen hombres conflictuados en todos lados, y que las mujeres están (o estamos) tan bifurcadas en Colombia como en Buenos Aires. Como empezamos muy temprano, ya a las 11 de la mañana habíamos finalizado las entrevistas. Mi desconocido anfitrión local y ahora compañero de trabajo se tomó un descanso de mí y se fue. Me quedé por primera vez sola en la ciudad. Agarré mi cámara de fotos, mis cigarrillos, un mapa, un manojo de billetes pequeños colombianos y salí. Llovía y hacía frío y yo casi no tenía abrigo. Caminé sin saber muy bien a donde iba. La gente me miraba, supongo que aunque intentaba no llamar la atención, seguía pareciendo ajena a ellos.. No me gusta sentirme turista pero supongo que mis ojos sorprendidos y que todo lo miraban daban cuenta que yo no era de allí. Me fui a comer a la Zona Rosa, lugar arbolado, con calles peatonales y restaurantes mononos. Me senté, me pedí una cerveza y observé el mediodía colombiano. Al rato me fui a caminar pero cada dos por tres pasos me sentaba en algún banco a mirar la gente pasar y a mirar lo que en la ciudad propia uno se pierde por la cotidianidad. Me sorprendí al darme cuenta que la gente en Bogotá no pide prestado nada, sino que pide regalado. Me pidieron que les regale un minuto, que les regale cambio y finalmente que les regale candela. Caminé y caminé. Ya por la tarde había salido el sol y hacía calor (por suerte no tenía abrigo que cargar). En el camino me encontré con un artesano y le compré un collar colorido. Me hizo sonreír con sus palabras y me dijo que nunca había visto una sonrisa tan suave (claro, quería venderme más collares). Sin embargo seguí sonriendo y descubrí que el también tenía una sonrisa digna y me percaté que los colombianos tienen una sonrisa y una dentadura que ha sido creada para gesticular sonrisas. 
Seguí con mi camino de regreso. Por momentos caminando más despacio porque el aire a veces no abunda en las alturas. Me tomé un jugo en la calle de algunas frutas poco conocidas y regresé al hotel exhausta. Me tiré en la cama a descansar y a escribir algunas de las miles de palabras que se me cruzaron el día de hoy. Mientras mis piernas descansaban sentí como la felicidad crecía.  

domingo, 28 de septiembre de 2008

Lejos


Viajar sola tiene sus pros y sus contras. Nadie te rompe con cuestiones que no te interesan pero por otro lado no podes compartir algo que estas viendo con ese alguien con quien quisieras compartirlo. Bogotá me recibió nublada y pesada. Apenas llegué me esperaba un desconocido muchacho con un enorme cartel que decía mi nombre. Con él iba a hacer las entrevistas los días siguientes. Fuimos hasta el hotel a dejar las cosas y salimos a recorrer Bogotá a pie. Caminamos mientras nos íbamos conociendo. Él, amante del arte como yo, camarógrafo, ingeniero y guionista frustrado e interesado en las sillas con diseño. Yo, como una niña mirando para todos lados para intentar dejar registro de la nueva ciudad que estaba conociendo. Los dos estábamos hambrientos. Comimos carne de carpincho con plátano y lo acompañamos con una cerveza colombiana por excelencia. Caminamos y charlamos, él más que yo, ya que de momento a momento me quedaba sin mucho aire en mis pulmones por la altura, la excitación, el miedo, la alegría o todo mezclado. Seguimos caminando y fuimos a por un café en Juan Valdés. Tomamos un café que no recuerdo el nombre pero que estaba endulzado con caña de azúcar. Una ricura. Luego volvimos, ya de noche. Ahora me dispongo a descansar. Aquí dos horas menos o allá dos horas más. 

sábado, 27 de septiembre de 2008

El principito de algo


Llegó el momento de moverme. Me voy de viaje a un lugar lejano y desconocido. Un poco de trabajo y un poco de placer me esperan. Pero sobre todo me esperan mis desiciones por tomar. Me tomo esos días para pensar un poco en todo esto. Ya se que es lo que me hace mal pero no estoy muy segura de que o quien sea lo que me hace bien. Tiempo de algunos cambios. Renovaré mis energías. Conoceré a desconocidos. Pasearé por lugares jamás pisados. Y pensaré. 
Todo puede cambiar. Muchas cosas buenas están esperándome, pero solo tengo que ir a buscarlas. Tendré que finalmente dejar el pasado en el pasado y poder disfrutar de la frase que guía mis días: Hic et nunc. 

jueves, 25 de septiembre de 2008

La santa


Ella es Rita. Mi nueva compañera. Como no podía ser de otra manera en alguien alejado de las plantas como yo, me la regalé el día de la primavera. Hoy la planté y le acomodé su lugar en mi humilde balcón. Tendré que acordarme de regarla, pero no ahogarla. Tendré que dejarla sin agua varios días, pero sin secarla. Ella, Rita, será testigo de algunas situaciones de mi vida. Me verá sentada en la hamaca que queda frente a ella. Espiará del otro lado del vidrio lo que en mi sillón suceda. Será voyeurrista de mi vida. Será la única testigo de algunos llantos. Me verá desayunar frente a ella con cara de dormida.  Me extrañará cuando esté de viaje y manos ajenas la vendrán a cuidar. Rita me dará su color cuando lo necesite y yo le daré mis palabras y mi cuidado para que pueda acompañarme el tiempo que nos necesitemos. 

Alerta


A veces las cosas no son lo que parecen. Y las personas menos...

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Invasión del pasado


Se junta Soda Stereo, Los Cadillacs, Vilma Palma e Vampiros y demás. Los muebles antiguos en una casa post moderna son el ultimo grito. Las niñas y niños que están empezando a vivir usan los mismos lentes de sol que usaban sus abuelos. Lo pitucones son cancheros, pero nadie juega y se rompe los pantalones y o los codos de los pulloveres. Se reciclan autos que habían sido olvidados y manejarlos es ser el número uno. Tener remeras con un dibujos de pac man, flash, atari, V invasión extraterrestre, Rainbow brite, He man, ect. genera envidia en los demás.  Vuelve Nave jungla, vuelven los lentos, y bailamos el ataque ochentoso. Lo retro, lo vintage, lo old fashion está de moda y ojalá que vuelvan los nevados (agrego yo).  ¿Será que todo tiempo pasado fue mejor? ¿Será que en está década ya no se nos ocurre nada original que nos identifique? ¿Será el movimiento cíclico de la moda? ¿Será esta década recordada con arquetipos robados de otra década aun más antigua? Qui lo sa´. 

lunes, 22 de septiembre de 2008

Primavera, verano, otoño, invierno... y otra vez primavera

Amor, desamor, amor, y nuevamente desamor. Enredos, mentiras y faltas de pedidos de perdón. Declaraciones inconsistentes. Mucha veces usada la palabra “nada” cuando en realidad pasa de todo. Muchas palabras que se mezclan y nada se entiende. Muchas preguntas por lo menos importante y falta de preocupación por la integridad del otro. Mucho ego mal utilizado. Mucha vida por ser vivida. Mucho hombre conflictuado. Mucho hombre conflictivo. Mucho amor del poco sano. Mucho alcohol. Mucha hierva usada como salida. Poca charla. Poca conexión en la vida.  Alguna conexión entre las sábanas.  Mucha obsesión. Muchas necesidades. Mucho pedir y no dar nada. Muchas desapariciones. Muchas reapariciones sin sentido. Mucha confusión que me confunde. Muchos besos babosos. Mucha dejadez. Mucho egoísmo. Mucho amor mal amado. 

Siguiendo con el tema de los aromas...


Me quedé pensando en el tema de los aromas. Es posible que aromas que hoy no me gustan, si lo hagan el día de mañana. Es posible que un aroma que hoy desconozco sea mi debilidad en el futuro. Es por eso que estuve haciendo una especie de lista de los olores que hoy, a mis 28 años, 7 meses, 20 días y 25 minutos me agradan. Todo esto para releer esta lista en algunos años y comparar con los aromas que me gusten en aquel mañana. 
Olores que me gustan: olor a matecocido con leche, olor a lluvia recién comenzada, olor a leña recién prendida, olor a mar, olor a asado, olor a un desodorante axe que no se como se llama, olor a besos, olor a transpiraciones mezcladas, olor a Minerva, olor a jazmin, olor a pasto, olor a fondue, olor a tostada casera, olor a caipirinha, olor a vino tinto, olor a recién bañada, olor a algunas pieles. 

domingo, 21 de septiembre de 2008

Aromas


El olfato es uno de los sentidos más ricos. Un aroma nos puede transportar al pasado en un segundo. Hay perfumes que nos recuerdan a personas. Lo olemos y en un segundo se nos arma una imagen mental de alguien que alguna vez estuvo cerca. Ese mismo aroma nos puede transportar a un sentimiento vivido. 
Hay olores ricos y también hay de los feos. Hay personas que tienen feo olor. Feo olor en la piel, feo aliento, feo olor en la ropa. Muchas veces me pregunto porque un olor puede tener tanto poder en nosotros. ¿Será acaso que cuando sentimos que alguien tiene un aroma que no nos atrae es porque tenemos que alejarnos? Quizás sea así y quizás ese aroma que hoy nos desagrada en algún momento puede transformarse en algo rico de ser olido. No lo se. Lo que sí se que a mi los olores me encantan, me transportan y me hacen trabajar las sensaciones de una manera casi inexplicable. 

viernes, 19 de septiembre de 2008

Mirame, mirame, mirame...


El transporte púbico es cuna de grandes historias de amor. Mis amigos me cuentan historias donde las miradas son las protagonistas, donde el pequeño roce de dedos sobre el pasamanos se convierte en un contacto sublime por un segundo. 
Uno sube al colectivo, al subte o al tren con su propia historia. Se dirige hacia algún lugar, está apurado o no. Lee mientras viaja, o escucha canciones de otros tiempos. Pero es maravilloso compartir un cosmos con seres desconocidos, aunque sea por algunos minutos, hasta que nos toque bajarnos. Es más maravilloso aún cuando se crea en nuestra historia una grieta en ese mismo instante que que miramos a alguien por primera vez. Y es ahí cuando algo inesperado sucede dentro de nuestra rutina.  Algo que no buscábamos (o si). 

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Fulanos

Fulanos y fulanas se pelean, se odian y se escupen. Los fulanos no se miran a los ojos y sin embargo se dicen palabras de amor. Las fulanas respiran alientos desagradables, pero sin embargo besan esos labios. Los fulanos pretenden vivir, creen que sonríen pero es solo una expresión muscular de su cara. Los fulanos creen que le hacen bien al resto de los fulanos pero sólo perturban, mienten y, sobre todo, duelen. 

Cada loco con su tema


A él le gusta el fútbol. Siempre va a la cancha y los domingos mira todos los partidos ya viejos. A ella sólo le interesa la moda, la ropa y los accesorios que se pone, se compra, inventa o envidia. Ellos miran televisión, hacen televisión y hablan de la boba caja. Uno escribe todo el día. Una está obsesionada con sus dietas, las probó todas, pero sigue intentando y contando cada gramo que baja o que para su desgracia sube. Ellos están obsesionados con encontrar el amor en alguna noche oscura. Ella fuma todo el día. Él descubre su cabeza de caballo bajo los escombros. Es su primer escultura. Ella quiere seguir teniendo hijos. Él se preocupa por ser “cool”. Ella odia algunas palabras pero las dice. La otra habla todo el día de su casamiento. Ellos corren para llegar a algún lugar. Él lucha por recuperar un pasado perdido. Ellos se separan.  Algunos otros no se alejan de la computadora casi ni por un segundo. Esos miran películas todo el día. Los otros no paran de ganar plata sin gastarla. Algunos se endeudan. Todos buscan algo. Todos buscamos algo. 

Escrito en el cuerpo


Alguna vez pensé en tatuarme el nombre de una canción de 

los Beatles. Fueron pasando 

los años y no lo hice y no me 

arrepiento. Pero hace 

unos días vi una película 

 y recordé porqué quería

que esa frase fuese parte de mi cuerpo. No tengo muchas

palabras más para describir lo que siento cuando escucho

este tema. Les dejo la versión de la película "Across

the Universe".



martes, 16 de septiembre de 2008

La hamaca


Luego de un arduo trabajo mental y físico me toca descansar. Así que me siento en mi flamante hamaca y miro a mi alrededor. Algunas cosas están en su lugar, otras están en vías de estarlo y otras no se donde están. Pero mientras tanto descanso. Estiro mis piernas, cierro los ojos por un rato y respiro hondo. Aquí es donde quiero estar ahora. Sentada, hamacándome sin marearme. Pensando y sintiendo esto. Poco a poco la rutina, los deberes, y sobre todos los deseos me irán sacando de ésta postura "cómoda". Pero mientras tanto me limito a escuchar una linda banda de sonido y disfrutar de mis logros momentáneos. 

Decisiones


Desde que somos chicos que empezamos a tomar nuestras propias decisiones. ¿Tomo nesquik o mate cocido? ¿Juego al handball con mis amigas o hago atletismo? ¿Lloro y busco el abrazo de papá o de mamá? Uno va tomando decisiones y va formándose, o transformándose o desformándose. A medida que el tiempo pasa las decisiones son más importantes, más trascendentes y tomarlas nos estresan más y también marcan más nuestro camino. Un día como hoy me pregunto si las decisiones que he tomado a lo largo de mi vida y que me han convertido en esta que soy hoy, estuvieron bien. ¿Qué hubiese pasado si elegía nesquik en vez de mate cocido? Nunca sabré que hubiese pasado si elegía otra cosa. Nunca sabré que hubiese pasado si no tomaba ese subte, si no miraba a la izquierda en ese bar, si no me retrasaba en la clase de teatro. Nunca sabré que hubiese sido de mí  si no estudiaba dos carreras al mismo tiempo, si seguía trabajando con mi padre, si no cruzaba ese puente rojo, si no besaba aquellos labios. Nunca lo sabré y tampoco me quita el sueño no saberlo, sólo que por estos días pienso un poco en que algunas cosas podrían haber sin diferentes, no mejores ni peores, sólo diferentes. 

domingo, 14 de septiembre de 2008

Mujercita


Había una vez una joven (no tan joven) mujercita. Ella era chiquita pero de una u otra manera se hacía notar. La gente que la rodeaba la llamaba por su sobre nombre. Nadie sabía cual era su nombre verdadero y ella mantenía el misterio. Un día la mujercita se sintió sola y triste, pero sin embargo salió a vivir ese día. El sol la ayudaba a olvidarse de sus dolores y desamores, pero cada nube que pasaba no hacía más que recordarle las lágrimas contenidas en sus ojos. Durante todo el día sonrió, y comió cosas ricas. Abrazó a gente, pero no muy profundamente porque temía que algún abrazo soltara al llanto. Vivió un día más. Pero la mujercita en algún momento debía volver a su casa y enfrentarse nuevamente con su sentimiento escondido. Así que tomó coraje y regresó. Estaba anocheciendo. Tomó las llaves coloridas de su casa, como quién se resigna a abrir una puerta sabiendo que nada bueno espera del otro lado. La mujercita entró, apoyó sus cosas sobre la alfombra y se sentó a reencontrarse con la angustia. Esperó y esperó pero el sentimiento no florecía. Se distrajo con algunas cuestiones. Se tiró en la cama y miró por su ventana. Ya no estaba sola. La inmensa soledad de la luna la estaba acompañando. 

"Because the sky is blue, it makes me cry"

Lloro por el cansancio. Lloro por el pasado. Lloro por amor. Lloro al ver una película. Lloro de emoción. Lloro esperando. Lloro en la cama. Lloro mientras me miro al espejo. Lloro preguntándome porque. Lloro en la oscuridad. Lloro sin que nadie me vea. Lloro con lentes por la calle. Lloro al leer palabras ajenas. Lloro al releer las mías. Lloro por miedo. Lloro no se bien porque, pero por las dudas y sin poder detener el agua que producen mis, sigo llorando. 

jueves, 11 de septiembre de 2008

Adjetivos que me definen aqui y ahora

 Estresada. Cansada. Quemada. Bronceada. Mal humorada. Dolorida. Enojada. Sucia. Dormida. Mal tratada. Mal organizada. Crecida. Confiada.  Esperanzada. Amigada. 

domingo, 7 de septiembre de 2008

Hola


Un llamado por teléfono que viene del pasado puedo provocarnos distintas cuestiones. Puede hacernos temblar las piernas y las manos sin que podamos controlarlo. Puede sorprendernos y hacernos reír sin saber bien porque. Puede generar un silencio insoportable entre los interlocutores. Los llamados del pasado suelen ser interesados. Buscan cariño, buscan respuestas, buscan reencuentros. Algunos, los más dañinos, buscan objetos que en algún momento cayeron en nuestras manos y en aquel momento pensamos que siempre nos acompañarían. Los llamados del pasado pueden ser enriquecedores o pueden destruirnos por un segundo (o algún tiempo más).  En mi caso particular, este año he recibido varios llamados del pasado. Uno, el más importante, que me reencontró con un gran amigo que había devenido en una persona nueva. Otros llamados fueron de amores lejanos que siguen sintiéndose tan cerca como el día que separamos nuestras vidas. Otros llamados que he recibido son tan descartables que ni tengo ganas de describirlos. Pero sin duda los llamados del pasado nos hacen pensar en las personas que fuimos y que (lamentable o afortunadamente) ya no seremos más. 

Un domingo no cualquiera


Me desperté a las 10 de la mañana. Era un día no laborable pero sin embargo, yo tenia que hacer llamados, mandar e-mails y coordinar todo para empezar la grabación que me quitará parte de mi vida por estos días. El día: gris, frío, húmedo. Yo: con resaca de la noche anterior, con dolores corporales luego de haber corrido (literalmente) 34 kilómetros, pero con muchas ganas de disfrutar mi día.  Agarré mi bici nueva, linda y compañera de futuras andanzas. Pasé a buscar a otra persona que estaba como yo, pero menos dolorida y resacosa. Montadas en nuestras bicis nos fuimos lejos. Subimos y bajamos puentes. Pasamos por debajo de los aviones. Recorrimos lugares que alguna de nosotras nunca había recorrido. Charlamos. Cruzamos de Capital a provincia por un puntecito rojo. Comimos hamburguesas y milanesa a la maryland. Sacamos fotos y hasta gritamos en un puente mientras abajo pasaban los autos apurados por llegar a quien sabe que lugar.  Luego de la andanza nos separamos. El día: estaba más gris aun, pero la bicicleteada me había hecho perder el frío. Yo: sin resaca, con más dolores corporales y dispuesta a dormir mi merecida siesta dominguera. 

viernes, 5 de septiembre de 2008

El que le roba a un ladrón...


Tengo un amigo que es ladrón. Pasa caminando por un kiosco, se tienta, estira su mano mirando disimuladamente y agarra un chocolate Jack que raudamente se guarda en el bolsillo. Luego continua su vida normal. Trabaja, gana su recompensa por hacerlo, pero sin embargo sigue robando. Generalmente, elije como lugares para sus delitos, grandes empresas con turbios fines, pero eso lo hace más inocente a él?  
Va a una librería, de esas grandes y limpias que exponen los libros más vendidos en el escaparate y no los mejores.  Elije delicadamente algún libro de bolsillo que puede llegar a interesarle, mira si hay cámaras, se esconde de ellas y el libro deja de estar en sus manos para pasar a estar escondido en su bolsillo. Y así sigue con su vida. Escondiéndose de las cámaras y llenando sus bolsillos de chocolates, libros y películas. Ayer me contó su ultimo quebramiento de la ley. Me asusté porque este era un poco más grabe que los anteriores que venía relatándome: había robado el corazón de una joven niña de 17 años.  

miércoles, 3 de septiembre de 2008

¿La noche debilita a los corazones?


¿Nunca te pasó que extrañas más a alguien de noche que de día? ¿No te pasa que querés comer algo rico a la noche y al mediodía casi te conformás con cualquier cosa? ¿Nunca te pareció más lindo alguien de noche que de día? ¿No es la luna mucho más melancólica que el sol? ¿No lloras más de noche que durante día? ¿No decís más “te amos” por las noches? ¿No necesitas más a esa persona cuando cae el sol? ¿No conoces más a la gente de noche que a la luz del día? ¿No te relacionas de otra manera en la oscuridad? ¿No usas más los sentidos a la noche? ¿No usas menos el cerebro por las noches? ¿No esperás ese llamado por las noches? ¿No te sentís más solo por las noches que por las mañanas? ¿No es más difícil dormir solo de noche que cuando uno duerme una siesta? ¿Nunca te pasó de sentir dolor o tristeza en la noche que no habías percibido durante el día? ¿No se dan más y más sentidos besos por las noches?

Des encuentros


A los 9 años ella se había enamorado por primera vez. Le había escrito a él un vergonzoso pero colorido manuscrito. A los 15 él se enteró que la dueña de aquellas palabras venía a su pueblo. La fue a buscar. Ella no lo recordaba, pero al verlo se acordó de porque ese niño (ahora casi hombre) le había gustado tanto. Durante dos días se tomaron de las manos y soñaron un futuro juntos, pero ambos sabían que la distancia existía. A los 28 años ella recibió unas palabras digitales, de alguien que la buscaba. Era él. Reconoció enseguida su nombre. Trató de acordarse del pasado. Se encontraron una vez más. Ya no era lo mismo. Eran personas adultas y muy diferentes entre sí, aunque había algo que no había muerto pero que ya no podía ser vivido. A los 67 años se cruzaron de casualidad (como aquella primera vez) pero esta vez en la calle Guatemala. Ella lo miró de lejos. El venía concentrado en una canilla que no dejaba perder en su casa. Pasaron uno al lado del otro, pero ninguno de ellos se reconoció. Era la cuarta y última vez que se cruzarían.  

martes, 2 de septiembre de 2008

Amor de bolsillo


No me llevo bien con la nueva manera de relacionarse. No me llevo bien con el amor burgués, amor líquido, amor post moderno o como lo quieran sus bocas denominar. Estoy podrida que el costo/beneficio haya llegado a las relaciones humanas. Que todo sea una cuestión de que gano, que pierdo, cuando doy, cuando me guardo para mi, cuantas veces me llamó, cuantas veces merece que lo llame. Estoy desalentada al ver que el amor haya pasado a formar parte de  cuestiones matemáticas. Estoy desilusionada que la gente cuide tanto sus emociones futuras y no arriesgue las presentes. Yo, desde mi humilde lugar en el mundo, espero un día de estos perder el aliento mirando a alguien a los ojos. 

lunes, 1 de septiembre de 2008

(Com)partidos


Caminé. Tomé prestada una lágrima de un amigo un día de alegría. Supe del silencio y contemplé los días grises con la desilusión de los que terminan algo. Fabriqué sueños posibles, que luego resultaron vanos.  Recolecté miradas en una noche oscura. Inventé palabras cuando no tenía con quien utilizarlas. Llore sin ganas, sonreí sin felicidad y hasta olvidé momentos que nunca había vivido. Sin embargo, me di cuenta que faltaba mucho para el final, y eso era sólo un comienzo más. 

(JAD y JF)

sábado, 30 de agosto de 2008

Adieux


En las despedidas se dicen cosas que no se dicen todos los días. Se dicen secretos, se dicen sentimientos viejos que nunca habían sido dichos por miedo, vergüenza o simplemente porque todo parecía eterno. En las despedidas se dan abrazos nuevos que nunca habían nacido. En las despedidas se prometen miles de cosas, sobre todo eso, se promete. Se prometen visitas, tiempo que darán respuestas, llamados, fiestas, trabajos, cartas, amistades y salidas. Algunas promesas se cumplen pero la mayoría de ellas queda en el olvido o en el recuerdo, no lo tengo muy claro.