miércoles, 24 de junio de 2009


Son las doce de la noche y tengo inmensas ganas de soñar. Alguien me preguntó hace un rato, con qué quería soñar esta noche. Le dije que no sabía pero que sí sabía que hoy, especialmente hoy, tenía muchas ganas de soñar. 
Tengo ganas de soñar con un mundo, tengo ganas de soñar con una mirada, tengo ganas de soñar que me despierto finalmente, y luego de tanta espera al lado de "mi"  hombre. Tengo ganas de soñar que voy a andar en bici un día soleado, y sin tanto frío como en los días que me rodean. Tengo ganas de soñar que alguien me enseña a volar, y yo practico y practico hasta que en un santiamén me sale y vuelo. Tengo ganas de soñar con todo mirado desde lejos, tengo ganas de soñar con infinidad de olores. Sueño que sueño. Sueño que me duermo a soñar y me despierto soñando. 

martes, 23 de junio de 2009

Buscando lo mismo pero diferente


Olvidables

 

Besos

Abrazos

Palabras

Miradas

Discursos

Llamados

Siestas

Cenas

Despertares

 

 

Inolvidables

 

Besos

Abrazos

Palabras

Miradas

Discursos

Llamados

Siestas

Cenas

Despertares

lunes, 22 de junio de 2009

¿Dónde está la salida?


Imposibilidad de sentirme viva por un rato. Malestar estomacal. Sin sentires fuertes. Sueños profundos. Poca fuerza al despertar. Llanto al dormir. Esperanza ciega. Viajes que se caen. Destinos que cambian. Pocas ganas de todo. Ausencia a todos los lugares. Reencuentros difíciles. Encuentros fuera de lugar. Poca acción. Energías agotadas. Cambios que no se donde arrancan. Charlas que no llegan. Besos olvidados.  

miércoles, 17 de junio de 2009

Alguien que entiende lo que siento


Desatar las voces, desensoñar los sueños.
La revelación de la realidad,
la revelación de la identidad,
exige el coraje de la contradicción.
La cabeza del ego lleva la muerte
en la nuca y la vida en la cara.
De nuestros miedos nacen nuestros corajes
y en nuestras vidas están nuestras certezas.
Los sueños anuncian otra realidad posible
y los delirios, otra razón.
En los extravíos nos esperan los hallazgos,
porque es preciso perderse para poder encontrarse.
Y al fin de cuentas, somos lo que hacemos.
Decía José Artigas que en la contradicción
está la única prueba de la libertad,
y podríamos agregar que en la contradicción
está la única prueba de la vida, de la vida viva.
La identidad no es una pieza de museo
que se cita en la vitrina,
sino la siempre cambiante síntesis
de los conflictos y desafíos de cada día.
Y hoy no es nunca, es otro hombre de ayer.

Eduardo Galeano (Celebracion de las contradicciones 2)

Buscando un poco de coherencia


Perdidos en la estratosfera se encuentran. Intentan hablar, pero solo pueden mirarse. Intentan tomar decisiones racionales pero solo pueden hablar incoherencias. Se toman de la mano y vuelan de acá para allá, sin pensar. Por momentos se detienen y se miran nuevamente. De dicen y se desdicen. Hacen y no se arrepienten. Se escuchan y proyectan por un rato corto. Todo sale de la manera menos esperada, y sin embargo se aceptan. El mundo está patas para arriba, sus vidas también lo están, pero ellos sonríen. 

lunes, 15 de junio de 2009

La vida sin mi

Feriado sin feriado.

Amor sin besos.

Relajo con dolor.

Trabajo sin pasión.

Escribo sin ideas.

Duermo con los ojos abiertos.

Como desperdicios.

Frío sin abrazos.

Fin de Semana sin descansos.

Música sin oídos.

Película que no sorprende.

Todo lleno de nada.

 

martes, 9 de junio de 2009

Besos que no fueron


¿A dónde van a parar los besos que no se dieron? ¿Dónde quedan guardados esos impulsos de amor que tenemos y que por una u otra razón no podemos entregar a su destinatario? Uno intenta acumularlos para algún día poder entregarlos, pero es claro que esos besos que no nacieron en algún momento se salen de nosotros justo cuando ya no tenemos la necesidad de darlos. Pero nadie sabe donde van, donde se acumulan, y si es que existe un lugar que los reciba. 
Algunos de nosotros acumulamos besos que no podemos entregar por la distancia, otros por cobardía, miedo, y muchos otros porque esos besos no tienen destinatario o este no quiere recibirlos. Pero algún lado deben ir. No pueden desaparecer, no pueden quedar vagando por los aires. Por favor que alguien me diga adonde van. 
Quizás vaya un día de estos a aquel lugar. Quizás encuentre algún beso que alguna vez alguien quiso darme y no pudo, o no quiso. Quizás solo encuentre mis besos acumulados. Como si uno podría ir allí y ver cajitas de madera de distintos tamaños que tengan esta inscripción: "Estos besos son de una fulana que alguna vez quiso dárselos  a un fulano". 

jueves, 4 de junio de 2009

Sentidos


Llega el día. Hace años que lo ha planeado. Nuevamente toma un venda y se la pone en los ojos. Pone play en su equipo de música. Ya tiene el repertorio preparado para la ocasión. Se acuesta en el piso y empieza a sentir la música. El sentido de la vista será negado esta noche. Luego de un rato de respirar la música. Va hacia la mesa y empieza a tantear con las manos las cosas que hay allí. Primero agarra un copo de nieve, lo toca suavemente, para que no se rompa. Lo huele y muerde un poco. Inmediatamente su memoria toma las riendas y ella recuerda su infancia jugando en aquella plaza en una tarde soleada. Luego bebe el mate cocido y se acuerda de su abuela. Prueba un pedazo de carne con salsa picante que le hace recordar a aquel viaje. Sigue comiendo y sintiendo el gusto de cada cosa. Siente pasos a su alrededor. Siente un aroma. Es él. Él la acaricia. Ella está  a punto de sacarse las vendas pero él lo impide. El la abraza, ella tiene los ojos cerrados y vendados, pero sin embargo los cierra aun más. El la besa apasionadamente y le susurra algo al oído. Ella lo toma de la mano y sonríe. Cierran la puerta, bajan por el ascensor. Ella confía plenamente en él. La sube al auto, delicadamente. Ella abre la ventanilla para sentir el viento. Andan en silencio durante unas horas por alguna ruta. De repente el auto se detiene. Él, sin decir nada baja del auto, y la va a buscar. Cuidadosamente la lleva caminando unos metros. Le saca los zapatos y las medias. Siguen caminando. Ella empieza a sentir como la arena se va metiendo entre sus dedos. Siente la brisa, siente el aroma al mar. Caminan hasta la orilla y la sienta. Ella está aun con los ojos vendados. Él se aleja y la deja a ella disfrutando de ese momento. 

viernes, 29 de mayo de 2009

¿Y si un día sucede?


Uno siempre tiene sueños, proyectos, deseos. "Sueño con poner un parador en la playa". "Sueño con vivir en medio de la montaña cosechando lo que yo mismo siembro". "Sueño con viajar por el mundo durante un año". "Sueño con tomarme un año sabático". "Sueño con renunciar y montar mi propia empresa". "Sueño con dejar todo y empezar de cero". Esos son algunos de los ejemplos que he escuchado entre mis pares e impares infinidad de veces. "El sueño del pibe", le llaman. Pero ¿qué pasa si ese día cada vez está más cerca? ¿Qué sucede si un día uno toma las riendas de su vida, se arriesga y prueba? ¿Qué pasa si uno se enfrenta con los miedos, con las incertidumbres, con lo socialmente aceptado y deja todo por un sueño? Siento por estos días que cada vez estoy más cerca de hacerlo. ¿Miedos? Miles tengo, pero hace tiempo que necesito cambiar algunas cosas, crecer en otras, moverme, soñar, y hacer que ese sueño viva y deje ser sólo parte de mi imaginación y se convierta en una realidad a la cual puedo tocar, ver y sentir. Así como el año pasado tenía muy clara mi meta y lo pude llevar a cabo, este año (desde marzo) tengo otra meta y pienso intentar cumplirla. Miles de incertidumbres, de preguntas me rodean cada vez que pienso en esto y lo siento, pero las ganas siguen siendo mucho más fuertes. Uno de estos días cercanos me darán de elegir nuevamente entre la pastilla roja y la azul,  y yo casi sin dudar, pensaré en mis deseos, y elegiré una vez más la maldita (pero sobre todo bendita) pastilla roja. 

lunes, 25 de mayo de 2009

Verdad velada


Él se le escapa de sus manos. Ella no puede hacer nada, o lo mucho que puede (y tiene) que hacer no logra traducirse en palabras y mucho menos en acciones. Ella llora y llora. Hace días que llora sin poder salir de sus lágrimas. Ahí está encerrada con su teléfono en la mano y aquella agua salada saliendo por sus ojos a borbotones. Hace cuatro años que esa mujer quiere a ese hombre. Hace cuatro años que esa mujer guarda ese secreto con él. La única persona en este inmenso mundo que debería saber de aquel amor es él. Sin embargo, el permanece ignorante de semejante información. Ella no puede decirselo. ¿La distancia es un impedimento? No lo creo. 
Él está inmerso en el frío de la nieve casi siempre. Ella se siente cálida y calurosa cada vez que él la llama. Sin embargo, no dice más que palabras que se le dirían a un amigo. Ella está enamorada. Él, no sabemos. Ella calla. Él está lejos. Hace años que está verdad inmensa debería haber visto la luz. 
Él tiempo vuela y más cuando se está lejos. La vida es una sóla y los amores cada vez menos. Así que le recomiendo a ella, desde mi brutal experiencia, que hable, que escupa, que vomite su verdad. Que no deje que eso tan grande se le escurra entre las manos y el olvido. 

viernes, 22 de mayo de 2009

Sangre, sudor y lagrimas



Me despierto temprano. Más temprano que lo habitual. Eso me duele, me cuesta mucho. Pero es una buena causa. Me pasan a buscar y me voy a un hospital. Subo al ascensor. En el hay un médico muy buen mozo y una camilla con una mujer dormida, desmayada, dopada, no se. Intento no mirarla demasiado. Hay olor a enfermedad en todos lados. Me dispongo a donar sangre, por primera vez en la vida. Una vez había querido hacerlo pero por presión baja me lo habían negado. Me hacen una entrevista. La enfermera se ríe de algunas de mis respuestas. Estoy hablando de cosas muy privadas con alguien que conozco hace 30 segundos. Pero respondo obedientemente. Me hacen una prueba de sangre en mi brazo derecho. Miro mi tatuaje mientras me clavan una aguja pequeña que casi ni percibo más que con la vista. Esta primer prueba es para saber si mi sangre esta buenita. El test me sale positivo, soy sana una vez más. Me llevan a un sillón demasiado cómodo para la hora de la mañana. Me recuesto y las enfermeras no dejan de agradecerme que haya venido a donar mi sangre. Ahora me pinchan con una aguja bastante más gruesa que la anterior. Siento el dolor y mi cara lo refleja. Me empiezan a sacar mi liquido rojo, espeso, pesado. Exodo de sangre. Así estoy unos cuantos minutos mientras me sacan lo necesario. Medio litro de sangre regalo al padre de mi mejor amigo. Me siento bien por poder hacerlo, por poder ayudarlo, por que alguien más tenga mi sangre. La enfermera me agradece una vez más y me quita la aguja. Me felicita por mi sangre, como si yo tuviese algún mérito de tener esa sangre tan buena que ella logra notar en mí. También habla de mis venas, pero no entiendo bien, estoy un poco mareada, débil. Me regalan un desayuno. Lo tomo y como y me voy. Nuevamente me encuentro con camillas, y enfermos y sobre todo ese olor a que algo no anda bien. Me voy a trabajar, cansada y todavía queda mucho. Llego empiezo a las corridas como siempre. Al mediodía salgo a almorzar con mi padre. Tengo una fea pelea con el. Y por la debilidad, por tener menos sangre en mi cuerpo parece que tengo más lagrimas. Llego al trabajo hecha una piltrafa. El día sigue. Me llama un ex novio para que le recomiende un lugar para ir con otra. Se lo recomiendo al instante. Pienso. De golpe un sismo invade el DF. Me preocupo, No contestan. Al rato llega la respuesta que esperaba, todo está bien por allá. No tanto como acá. Me canso, trabajo, me ofrecen, ofrezco, proyecto, me reuno, me debilito. Estoy cansada. Solo quiero dormir. Pero todavía me queda bastante. Tengo que escribir mi flamante obra de teatro, tengo que estudiar, tengo que viajar. Solo quiero acostarme en la cama y pasar a otro día. No soporto más este día de locos en que dono mi sangre a un padre ajeno y el mío propio me extrae lagrimas.  

lunes, 18 de mayo de 2009

Homenaje


No te salves 

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti
14/9/1920 - 17/5/2009

miércoles, 13 de mayo de 2009

Rubro lluvia y frio


Tac, tac tac. Ese es el ruido que escucho desde mi monoambiente el día de hoy. Adivino que es porque hace un rato el mismo ruido salía de mi departamento. Es el ruido que hacen las estufas (sanas) una vez por año.  El frío otoño llegó a Buenos Aires por estos días. La gente llega a su casa y esta está fría y comienza a prender las estufas. Creo que aún más que en el verano o en las primaveras del amor,  la gente  sale  a buscar abrazos, besos cálidos, o enroscadas a la hora de dormir. Este tipo de acciones son las que calman el padecer de estos fríos que nos rodean en este hemisferio en esta época del año. Debería existir un rubro en los clasificados de los periodicos que digan algo así como: "Busco miradas, busco un beso y un abrazo que me calme este frío que tengo estos días al llegar a mi casa. Busco, compro, permuto, trueco amor al ver este cielo gris y lluvioso por la ventana que está justo al lado de mi lecho". 

Principio de incertidumbre


Las sociedades nos imponen a tomar posturas. Blanco o negro. Amor u odio frente a algo. Malo o bueno. Estas en contra o a favor. Si o no. Infinitas preguntas que uno debe responder en su cabeza o en una reunión de seres que exigen respuestas cerradas, casi sin tener en cuenta la infinidad de grises en cada una de las respuestas. ¿Porqué la incertidumbre es tan bastardeada? ¿Porqué uno no puede dudar, opinar, pensar o sentir y luego cambiar de opinión? ¿Porqué no somos conscientes de que nada es para siempre y que cada una de las respuestas tiene que ver con el como, donde, cuando? ¿Porqué creer que somos eternos y tomar decisiones para toda la vida y luego cuando nos damos cuenta que nos equivocamos no parar la pelota y cambiar? Será como dijo aquel ser hermoso: "cuando uno duerme con certezas a pesar de que estas sean tristes, duerme más tranquilo que durmiendo con incertidumbres". Yo soy de las que brindan por las incertidumbres. Soy de las que creen en el "para toda la vida" sólo mientras ese sentimiento dure. Soy la que recibe a las dudas y las guarda adentro hasta que son cambiadas por nuevas dudas. Soy de las que duerme profundamente con incertidumbres siempre y cuando sea coherente con lo que pienso, creo, siento y veo. 

lunes, 11 de mayo de 2009

Como quien oye llover


Era domingo. Día gris si los hay. Eran las 19 horas cuando G me pasó a buscar. No tenía ganas de ponerme linda asique salí asi como el domingo me había dejado. Bajé y ahí estaba él con su auto gris esperándome para irnos juntos al teatro. Hacía bastante que no hablábamos. Nos habíamos visto la noche anterior, pero no habíamos sido nosotros (ni nuestras charlas) el centro de atencion. Hablamos un poco antes de entrar al teatro, y recuerdo con especial impetu que le dije que yo creía que nunca iba a querer traer hijos a este mundo. Recuerdo que dije que mi vida estaba bastante perfilada a otras cuestiones que poco tenian que ver con pañales, con llantos, con partos y demas. Recogimos nuestras entradas y esperamos unos minutos a que abriera la sala. Era la segunda vez que tenía entradas para esta obra. Pero la vez anterior no había podido ir y había regalado las localidades. Había recibido buenas críticas, pero realmente en mi interior, dudaba de que me vaya a gustar la obra, aunque si lo deseaba mucho aquel domingo. Entramos y apareció en escena un Juan Pablo Geretto vestido de mujer. Impecable, triste y sonriente. Me reía con sus ocurrencias, y me entristecía con sus soledades. De golpe un hombre semidesnudo, el mismo Juan Pablo, maquillado de muñeca, hablando con su voz grave y afeminada me envolvió por completo. Su arte me envolvía, me conmovía, me hacía llorar a montones, me hacía pensar en cosas que habitualmente no pienso. Su historia de vida ahí desnuda en el escenario, ese ser humano que noche a noche cuenta su infancia sin más palabras que las de un niño que aprendió a dormir con incertidumbres. Ese hombre que le hace un homenaje a sus mujeres de la infancia, aquellas que quizás y solo quizás lo llevaron a ser quien es el hoy. Y tan hermosa persona es hoy que puede trasmitirlo arriba de un escenario y regalarle al publico sus experiencias, sus amores, y sobre todo sus soledades. Lloré, lloré y lloré, pero no de tristeza, sino que de emoción por el arte, por el amor que eso genera, porque no quiero que mi vida pase como quien oye llover. 
Terminó la obra a las 22:20. Nos fuimos a comer algo con G. Comimos pasta, y algunas charlas sobre nuestros amores y desamores. Tomamos vino y recuerdo que en el momento del postre le dije que no estaba tan segura de no querer ser madre algún día. Y así terminó mi domingo con mas incertidumbres que certezas pero habiéndole cambiado el color al día. 


COMO QUIEN OYE LLOVER
Viernes y Sábados 21:30 hs. - Domingos 20hs.
Teatro el Cubo | Zelaya 3053
tel. 4963-2568 / 4962-5402
TuEntrada.com | 5533-5533

sábado, 9 de mayo de 2009

No siento los besos


En la era de la virtualidad uno está más comunicado con todo el mundo o eso es simplemente lo que parece. Uno se reencuentra con viejos amigos, viejos conocidos, y hasta viejos desamores. La cuestión es que si uno dejó de hablar con esa persona alguna vez, por algo será y no deberíamos volver a unirnos virtualmente. Por otro lado, uno llama menos por teléfono y chatea más con sus amigos, familiares y amores. Se pierden en este proceso miles de expresiones y muchas veces se generan mal entendidos que la lengua escrita no deja claros como una voz, como un gesto, como un tono, como una mirada. También, la virtualidad acorta las distancias, claro. Uno puede mantener una relación a la distancia mucho más fácilmente (?) que años atrás. Uno puede escuchar y ver al otro todo el tiempo a pensar de los kilómetros entre ese otro y nosotros. Pero la virtualidad destruye muchas cosas. La virtualidad enfría aquello que debería arder. La virtualidad nos hace creer en algo que no es más que imagen y sonido como si eso fuese un encuentro real entre dos seres humanos. En la virtualidad los "jajaja" no son risas ni carcajadas alegres, los perfumes corporales no existen, los abrazos no aprietan, los amores no se tocan, los emoticones no emocionan,  las miradas son frías, y los besos no se sienten. 

martes, 5 de mayo de 2009

Bendito martes


Siempre hay un roto para un descosido. Siempre hay un botón para un ojal. Siempre hay un beso para esos labios. Siempre hay un querido para un queriente. Siempre hay una victimario para una víctima. Siempre hay un remedio para esa enfermedad. Siempre hay una puerta para el que busca. Siempre hay un  martes luego de un maldito lunes. 

lunes, 4 de mayo de 2009

Maldito


Día de volver a la rutina. De mezclarse con gente desconocida. Día de recordar el pasado cercano. Día de arrancar la semana y verse venir encima las tareas. Día de mal humor matutino por el final de algo lindo. Día en que  me alejo de la vida sana y empiezo nuevamente con los vicios. Día en que los problemas arrancan, las incertidumbres crecen, los horarios aprietan. Día eterno, con baches interminables. Día en que el teléfono suena y suena y nunca es quien yo quiero. Día en que sonrio sin pensar en mi aquí y ahora. Día en que vendo, prometo, proyecto, cosas que solo algo tienen que ver conmigo. Día de injusticias. Día de broncas mal llevado. Día que pasa de largo sin aprovecharse. Día en que me aprietan los zapatos y no puedo estar descalza. Día de empezar una vez más con algo que no cambia si yo no cambio. Maldito día en que me siento queriente y no querida. 

lunes, 27 de abril de 2009

"Que el fin del mundo me pille bailando"



De golpe y porrazo en nuestro país y en el mundo aparecen gripes y enfermedades mortales que empiezan a propagarse de un lado al otro. A cada minuto, los periódicos anuncian nuevos casos cada vez más lejanos unos de otros. La gente se desespera, llaman a sus hijos para decirles que se cuiden, que no toquen nada, que no se dejen picar por mosquitos, que no coman una de las carnes más ricas del mundo y sobre todo que eviten el contacto físico con las demás personas.

Si es así como los medios dicen, y como afirman los más sensibles a este tipo de noticias, el mundo estaría llegando a su fin y con él nuestra vida.

Si así me lo creyera, si pensase realmente que mi finitud ha llegado esto es lo que haría:

- viajar a México, el epicentro del virus

-   besar a un desconocido en la calle

-   caminar bailado y cantando por la calle sin que me importen los demás

-   renunciar a mi trabajo

-   levantar mi abstinencia sexual

-   tirarme en paracaídas por segunda vez

-   agarrar una cámara familiar y grabar todos mis últimos momentos

-   gastarme todos mis ahorros en comida rica, vino y algunas drogas 

-  hacer el amor mucho, mucho, mucho

-   abrazar a la gente en la calle

-  tomarme unos tequilas

- escupir en la cara a la gente detestable

-  comer mucho chocolate sin culpa

-  abrazar y besar a mis amores

-    guardar en una caja cinco cosas que desearía dejarles a los que nos sucedan (si es que alguien que se le anime a esta vida)

domingo, 26 de abril de 2009

Los domingos de antes eran diferentes


Aprendiendo a fumar menos, a vivir domingos tristes, a darme cuenta que las resacas las sufro más y que solo las soporto en posición horizontal. Aprendiendo a esperar, a sacar fotos, a escribir teatro, a abrazar más a los que quiero, a no atender el teléfono cuando no tengo ganas de hablar y a no sentirme culpable por eso, a sonreír cuando me despierto, a escuchar música clásica, a ver películas argentinas, a creer en la gente, a entenderla y perdonarla, a trabajar menos estresada. Aprendiendo a cambiar, a dejarme llevar por los impulsos, a proyectar, a hacerme cargo, a extrañar, a volver estudiar. Aprendiendo a no tocar al amor pero pensarlo, soñarlo y sentirlo todo el tiempo. 

martes, 21 de abril de 2009

Marcada


El teléfono suena una y otra vez. Ella atiende ansiosa, esperando escuchar aquella voz. Una mujer chiquita (imagina ella) le pregunta por alguien extraño. Es equivocado. Corta como quien termina la conversación más triste del mundo. A pesar de eso comienza su día. Se viste, se peina su largo pelo que algún dia deberá cortarse. Hoy no es aquel día. Sale a la calle cabizbaja como quien camina hacia un destino que nunca tiene sobresaltos. Ni de de los buenos ni de los malos. Intenta darse por vencida mientras camina, pero sabe que no puede, que no quiere. Que hoy no es un buen día para abandonar. Llega a la casa de sus amigos. Todos sonríen, beben, balilan.  La vida es amena para el resto del mundo. Ella intenta sonreír cuando escucha un chiste, intenta bailar al ritmo de la música pero todo es gris por estos días en la vida de aquella mujer. Todo lo hace a medias. Intenta ser feliz, despojarse de ese llamado que no fue. Pero hoy no es el día para eso. Vuelve a su casa, desganada, cansada de la nada que pasa por sus días. Se recuesta y no puede dormir. Tan solo se limita a pensar. Pensar en el pasado y en el futuro. Es lo único que tiene por el momento. Hoy no es un buen día para pensar en el presente. Son las cinco de la mañana y ella sigue inmovil en su cama con los ojos muy abiertos. Piensa en esa montaña. Piensa en las nubes que vieron juntos. Piensa en esas caricias que ya no existen. Piensa en Penelope, pero no teje más que recuerdos. De golpe algo la saca de su éxtasis soñoliento. Es el teléfono que suena. Son casi las seis de la mañana. A las nueve debe despertarse para empezar con su rutina. Sin embargo, sale de su lecho media desnuda, medio dormida y sobre todo medio ilusionada. "Hola", dice como puede. La voz del otro lado del teléfono dice "Hola, soy yo, perdón la hora pero no podía hacer otra cosa que pensarte y entonces me tomé el atrevimiento de marcarte". La mujer sonrie, cierra sus ojos y se duerme. 

domingo, 19 de abril de 2009

Miss capricho


Quiero un beso. Quiero un abrazo. Quiero ver esa cara cuando me despierto. Quiero caminar de la mano mostrándole todo lo que veo, lo que me gusta. Quiero contarle toda mi vida, todo lo que amo, todo lo que odio. Quiero sacar fotos. Quiero viajar. Quiero compartir mi casa. Quiero darlo a conocer. Quiero tomarme un rico vino. Quiero bailar. Quiero perder la cabeza. Quiero empezar de nuevo. Quiero otro beso. Quiero dormir enroscada. Quiero ir al parque. Quiero andar en bici. Quiero correr. Quiero comer. Quiero mirarlo a los ojos. Quiero todo de él. Quiero despertarme en su boca. Quiero dormirme en sus brazos. Quiero un proyecto. Quiero mucho más de lo que hoy puedo tener. 

miércoles, 15 de abril de 2009

Fulanos (segunda parte)



J me dice que le quiere declarar su amor a esa fulana. Hace mas de un mes que me lo dice y no lo hace. Los días pasan como si la vida fuese eterna. R dice que tiene que romper el lazo con su madre. Ya tiene cuarenta y tantos, pero siguen pasando los días y nada. B me viene diciendo desde los veinte que tiene que empezar terapia. Las cosas le siguen pasando y sin embargo, no levanta el teléfono y mucho menos se cura de su pasado. V se pone de mal humor por todo y por todos. Sufre la pequeña V, pero sin embargo sigue sin respirar hondo e intentar tranquilizarse cuando los malos humores la invaden. G hace años que se replantea cambiar de trabajo. Se queja, se enoja, de aburre pero todos los días se levanta y se toma el subterraneo que lo lleva a la misma oficina. A tiene crisis de pareja y lo quiere solucionar otro día, hoy no. Su cara, su cuerpo y su estética en general le gritan que algo no anda bien, pero los días siguen pasando y ella nada modifica. 
Pareciera que los fulanos nada queremos saber con la finitud de la vida. Todos pensamos que somos eternos y que mañana tendremos tiempo para hacer lo que realmente queremos y necesitamos hoy. Pero mientras tanto el mundo se mueve, las heridas crecen, los dolores se sufren más, las crisis son mas seguidas, los amores más complicados y la luna más melancólica. 



lunes, 13 de abril de 2009

Preguntas que no deberían hacerse un día como hoy


¿Qué te gusta de mi? ¿Cuándo venis? ¿Te queres casar conmigo? ¿A qué distancia queda mi ciudad de la tuya? ¿Cómo soportas? ¿Y si lo mejor es olvidar? ¿Y si lo más sano sea no escribirte más? ¿La distancia destruye todo? ¿Cuanto falta para Agosto? 

sábado, 11 de abril de 2009

La carcel de las palabras


Je t´aime. Ich liebe dich. I love you. Te amo. Ti amo. Volim te. Miluji té. Jeg elsker dig. Ik hou van jou. Kocham cie. Eu te amo. Te iubesc. Jag alksar dig. Muchos idiomas y un solo significado: amor. ¿Es posible que un idioma que tiene sus raíces en el sigo VII no tenga palabras que definan el sentimiento amoroso por excelencia? ¿No es una paradoja lingüística que una lengua romance no tenga una frase que denote amor de una persona a la otra?

En el catalan lo más cerca que se puede estar de este sentimiento es sintiéndolo ya que decirlo es imposible. Con toda la furia se puede disparar un “T´estimo”, frio, seco y alejado del amor que uno puede llegar a sentir por algo o por alguien. “T´estimo molt” podrán decir fervientemente los enamorados pero nunca un te amo, liso y llano. ¿Serán capaces de amar estos individuos? Qui ho sap (quien lo sabe). ¿Podrán vivir y experimentar un sentimiento y no tendrán más opción que expresarlo con lenguaje no verbal? Qui ho sap. ¿O simplemente será un olvido de un grupo de distraídos que inventaron una forma de hablar y dejaron de lado aquel sentimiento que todo ser humano debería experimentar? Qui ho sap.

 Catalanes, lingüistas, señoras y señores en general, todavía están a tiempo. Inventen una frase e insértenla en su vocabulario, no deberían dejar que el lenguaje los limite. 

lunes, 6 de abril de 2009

Deseosa de cumplir deseos


Hace más de un año estaba de viaje. Los viajes son parte muy importante de mi vida, últimamente. Y como en todo viaje uno hace balances, piensa en que quiere cambiar, que mejorar y que perpetuar. En aquel viaje con mi mejor amigo también me tocó pedir un deseo. Me acuerdo como si fuese hoy. Estábamos los dos acostados en el pasto, descalzos, mirando el cielo y sintiendo el sonido del mar mezclado con la cercana ciudad costera. Hablábamos, y recordábamos momentos vividos en aquellas vacaciones que ya llegaban a su ocaso. De golpe vimos  a un señorcito que vendía deseos o más bien pulseras que los cumplen. Compramos algunas, pero yo elegí la de color más furioso para pedir el mio. Fluo ella, con sus letras típicas y miles de posibilidades para ser cumplidas. Un pequeño trozo de tela que podía albergar a mi deseo más preciado. Mi amigo me la enrolló en la muñeca derecha y mientras hacía los tres típicos nudos yo pensaba en las infinitas posibilidades que tenía. Y así vivió esa pulsera durante más de un año de vida en mi muñeca. Pasó por diversos lugares, viajó conmigo a cada uno de los lugares donde fui, me vio feliz pero también me vio oscura. Fue testigo de mis corridas y de mis trabajos. Estuve por sacármela varias veces antes de que se rompa, pero así no se cumpliría mi deseo, o eso decían las leyendas. Pasó de ser chillona y febril a ser un trapo descolorido y cada vez más fino que formaba parte de mí. Hace unos días estaba tirada bajo una sombrilla de paja, riendome, jugando a ser yo, descalza como más libre me siento y de golpe veo que se me está rompiendo. Justo en ese momento de felicidad la pulsera se desprendía de mi cuerpo. Todavía no se si mi deseo está cumplido. Tengo alunas sospechas de que si, pero de lo que sí estoy segura es que en ese momento y luego de más de un año fue el momento en que más cerca estuve (o estoy) de cumplirlo. No soy creyente, no creo mucho en el destino, no soy supersticiosa, no creo en la magia, no creo en las brujas pero que las hay, las hay. 

viernes, 3 de abril de 2009

Revolución Mexicana


La vida te puede cambiar de un segundo al otro. En un segundo no sabes que querés con tu vida y al segundo siguiente tienes una revelación que te aclara todo el panorama. En un segundo estas solo y al siguiente se cruza por tu camino una persona que no quieres dejar pasar de tu lado. En un segundo estas vivo y al otro puedes dejar de respirar para siempre. No se sabe. La vida cambia, se transforma, evoluciona o todo lo contrario. A veces no depende de uno, a veces es solo el bendito/maldito destino ( si es que existe uno). Uno solo tiene que estar lo suficientemente despierto para notar que  es posible el cambio. Uno tiene que estar presente para verlo llegar. Uno tiene que estar con los ojos abiertos por si el cambio que viene es negativo. Uno tiene que estar plantado en el presente para poder disfrutarlo, sufrirlo, amarlo, odiarlo, y explotar en esa modificación que nos convertirá en los mismos que éramos pero diferentes. Toda esta sarta de palabras para terminar diciendo que hoy estoy jodidamente modificada y revolucionada. 

viernes, 27 de marzo de 2009

Trasformando colores


Llegué a esta ciudad con un puñado de penas en la mano, algunos sueños lejanos en mi pecho y otras dudas bastante importantes en mi cabeza. Pasaron los días y fueron pasando las experiencias. Muchas de ellas muy malas, otras muy buenas. Punto medio, ninguno. No existió el punto medio aquí en México. Nada de grises, todo blanco y todo negro. Ahora que llega el momento de terminar de trabajar y decirle adiós a esta ciudad que tanto odie en un comienzo, me paro frente a todo el mundo y digo “me quedo”. Me quedo a conocerla más. Me quedo a recorrerla. Me quedo a conocer su gente. Me quedo a conocer sus famosas playas. Me quedo a enamorarme aún más. Me quedo a que todo lo negro del pasado se convierta en colores brillantes que me hagan bailar, gritar, reír y llorar de alegría. 

martes, 24 de marzo de 2009

Metáfora para niñas


Me tiembla el ojo izquierdo. ¿Será porque está del lado del corazón? No lo se, se poco de anatomía humana. Intento contar la experiencia vivida por aquel bosque y no se bien como empezar. Comenzaré como empiezan todas las historias infantiles.

Había una vez un bosque que intenta ser pacífico y creo que lo es. Le aterra la violencia física, psicológica y mental, es por eso que intentó sembrar sus propios árboles lejos de todo eso, pero evidentemente no tanto. Aquel bosque comenzó sus últimos días un tanto perdido por tantos árboles nuevos dando vueltas. No encontraba sus límites. Habían tallado varios de sus ramas, por lo cual mas perdido se encontraba aún. Peor de golpe empezó a ver algunos nuevos brotes, lo que lo hizo muy feliz. De repente llegó su bosque un árbol, uno solito, pero muy poderoso. Era raro, casi incomprensible. Era peludo y alocado. El bosque se emociono con tanta energía fluyendo por aqui y por allá. Se asustó un poco ya que estaba acostumbrado a la paz, a charlar, a hablar sobre el viento, sobre los nuevos brotes y sobre el amor. Sin embargo, en un principio siguió el juego, igual sabía que este árbol no se quedaría por siempre allá. Los dos lo sabían pero jugaban. Un día el árbol alocado se descontroló demasiado y el bosque se alejó por un rato. Mientras se alejaba conoció algunos de los árboles que lo componían que estaban por ahí cerca, pero nunca habían hablado con el. El bosque se tranquilizó nuevamente, volvió a su centro y comenzó a disfrutar de la manera que más le gustaba. A los pocos días el árbol alocado volvió y buscó al bosque. Ahí, se armó una batahola de malos tratos. Imagínense ustedes que el bosque no lloró pero miles de cosas pasaban en su interior. Hasta llegó a replantearse si estaba equivocado, si ser como era estaba mal, si no descontrolarse era un error en esta vida. El árbol casi destruye al bosque con sus palabras hirientes. El bosque nunca había vivido algo así. Muchos de sus árboles cayeron a causa de los gritos y atrocidades. Pero el árbol fundador quedó en pie, mas fuerte que nunca. Pensó en aquellos árboles que lo sostienen, pensó en los brotes que habían sobrevivido a la tormenta. Llegó el final del día y estaba cansado, pero había que volver a empezar. No se mudaría de lugar, estaba muy bien en el lugar que había encontrado, si se replantearía algunas nuevos ingresos al bosque. No quería sufrir más bajas. Estaba listo una vez más para empezar de nuevo. 

sábado, 21 de marzo de 2009

Primavera mexicana


Mucho trabajo. Comer poco pero muy bien. Conocer gente de varios lugares del mundo. Encontrarme con una cultura. Fricciones en el hotel. Frio. Calor. Noches de alcohol. Fresa, todo muy fresa. Amor a las española. Dormir siestas. Conocer lugares. Pedir deseos. Hacer volar una mariposa por primera vez. Fumar mucho. Extrañar. Llorar por primera vez en estas tierras. Estar en silencio mucho tiempo. Secuestro express. Ver el cielo azul por primera vez. Cenas de trabajo que terminan raro. Hoteles con muchas estrellas. Comida picante que ya no pica. Mensajes de texto durante todo el día. Orgullosa de mi chef. Falsedades. Pisos que se iluminan desde abajo. Amor y odio al DF. Encuentro con viejos amigos. Aqui primavera, allá otoño. 

sábado, 14 de marzo de 2009

Frida y Diego


Me seco las lagrimas que fluyen de mis ojos mientras leo una carta que una mujer le escribió a su hombre hace ya muchos años. Cuando estos dos seres aún tenían latidos. Sueño al ver sus casas separadas y unidas por un estrecho puente. Deseo alguna vez ser tan inteligentemente sana para poder lograr una relación así. Sin embargo, celo al Diego mujeriego y tan horriblemente seductor. Admiro sus obras y sus pensares. Me agarro la espalda del dolor al ver cada uno de los yesos casi perennes que la vistieron. Respiro cuando camino por esa casa azul y tan llena de vida, a pesar de la muerte. Sufro su dolor. Amo su amor. Disfruto sus colores. Me uno a su revolución.  

miércoles, 11 de marzo de 2009

Corazón arribando


Tengo 500 pesos en mi bolsillo y no me emociono como cuando estoy en mi ciudad con esa cantidad de dinero ¿Porqué será? Porque empiezo a conocer lo que vale cada uno de los billetes. Voy paseando por las calles de esta ciudad y ya se para donde está el norte, donde está el bar ese lindo, donde está la plaza más famosa. Donde están los mariachis. Empiezo a ubicarme de a poco. Tomo el subte y ya no miro a cada una de las personas intentando que me digan algo de este lugar, sino que lo vivo por mi propia cuenta. Comienzo a llegar al DF, poco a poco. Todavía no he visto las ruinas de lo que fue este lugar, pero ya empieza a sentirlas. Todavía no vi la cama de Frida pero me la imagino en cada trolebús que pasa repleto de gente por el cemento. Los ojos se me acostumbran al smog, ya no lloro tanto, ya no me sangra la nariz, aunque los labios y la piel siguen secas como nunca antes en mi vida, la luna sigue viéndose roja y la nube sigue estando sobre la gran ciudad. Sin embargo yo estoy acá, un poco trabajando, otro poco disfrutando y mucho otro conociendo este país lleno de corazones de lata. 

sábado, 7 de marzo de 2009

Mexicanenado mientras pienso


No se si empezar por lo bueno o lo malo de todo esto. Supongo que por lo malo, como siempre. Siempre que alguien me dice "tengo algo bueno y algo malo para decirte. ¿Cual queres primero?" Siempre elijo que me diga primero lo malo para finalizar la charla con algo positivo. Asique aquí estoy arrancando por lo malo de estos primeros días de viaje. Todo es muy difuso aquí en el DF. El smog está por todos lados, los autos te apretan, te gritan con sus bocinas, te invaden. Tardas una hora en un viaje que a la noche lo haces en diez minutos. Se te secan los labios constantemente, los ojos rojos perennes por el aire viciado y enfermo. Laboralmente no tengo mucho que decir, porque todo está saliendo bien. Solo que no me acostumbro a tener cenas de trabajo, a tomar alcohol y comer delicias con gente de trabajo, hablando de trabajo, o de cosas que no me interesan hablar en mis ratos de ocio. Estoy mas callada que nunca. Como quien escucha sin parar, como quien no tiene nada que decir, como quien está pensando algo mucho mucho. 
Lo bueno de todo esto. Es estar contacto con gente de otro lugar. Ver como trabajan, como miran, como piensan, que les gusta, como hablan. Aunque estamos en contacto en general con la alta clase de este pis, y me gustaría encontrarme con los otros, como yo. He comido en estos días cosas impensadas y que jamás me hubiese imaginado sentir en mi boca todas mezcladas. Al trabajar en un canal gastronómico acá somos como dioses y todos nos quieren agasajar con sus delicias. La contrapartida de todo esto es que estoy engordando a más no poder y que mi cara se llena de granos raros con el correr de los días. Sigo hablando de cosas malas, cuando dije que iba a terminar con las buenas, pero así soy. Otra vez, como me pasa en cada viaje que hago me busco e intento reencontrarme nuevamente. Escucho mis silencios más que otras veces. Busco cambios mucho más que cuando estoy sumergida en la monotonía de la cotidianidad. Y así estoy aquí y ahora en México DF, buscando nuevas cosas que mirar y que vivir. 

domingo, 1 de marzo de 2009

Secuestro express


Me despierto cansada luego de un casamiento que no me dejó ningún recuerdo nuevo, más que el haber elegido por primera vez en mi vida la cinta que tenía el "deseado" anillo. Abro las ventanas. Hace mucho calor y hay mucho sol. Miro mi celular esperando encontrar algún mensaje alentador, pero nada. Estoy sóla. Falta un día para mi cumpleaños y me siento sóla. Sin embargo me aíslo aún más. Agarro mi bici y me voy a la terraza de mi madre pensando encontrar tranquilidad. Llego, mi madre no está (ya lo sabía). Subo a la terraza y me encuentro con varios seres desconocidos y coquetos. "Ufa", digo para mis adentros pero sin embargo me recuesto ahí a leer. Está nublado, pero sin embargo me quedo porque las terrazas tienen ese noseque que genran algo en mi. Me llama mi mamá y al escuchar su voz descubro y descubre que estoy triste. Lloro en silencio para que mis coquetos vecinos no lo noten. Le habló tan seco y triste a mi mamá que se preocupa y luego de cortar la comunicación me manda un mensaje que me dice "Voy para allá". Ahí comienza una seguidilla de malos entendidos. Ella vuelve a llamar. Yo no quiero hablar por teléfono, entonces no la atiendo. Al rato llama mi padre, tampoco atiendo. Empiezan a llamar varias personas de mi familia, preocupados ellos, pero sigo sin tener ganas de hablar. Empieza a llover y me quedo sóla en la terraza sintiendo la lluvia, intentando que ella me lave un poco está melancolía pre cumpleaños. Contesto algunos mensajes a mis parientes y ellos evidentemente lo interpretan raro. Bajo al departamento vacío y me recuesto a distraerme con Los Simpsons. No lo logro. El telefono sigue sonando. Me quedo sin batería en el celular, y es un alivio en ese momento. Al rato suena el telefono fijo del departamento, es mi papa, con voz asustada. Me pregunta qué pasó, que está viniendo la policía para ver si estoy bien. Sorprendida, digo que solo tengo un mal día. Hablo con mi amada hermana, que ríe para no llorar. Suena el timbre de mi casa, es mi cuñado que viene llorando. Lloramos los dos juntos sin saber bien porque, o sí, pero lloramos por cosas diferentes. Me siento culpable. Subimos los dos al departamento. Al rato llega mi mamá desencajada, me abraza y lloramos. Me dice cosas terriblemente hermosas. Me siento más culpable y odio la era de los celulares, en donde uno no contesta y el otro se preocupa sobremanera. Estoy bien. Y dejo de sentirme sola. Llegan al departamento más personas preocupadas por mí y que me quieren. Estoy como en una burbuja, no entiendo bien como pasó todo esto. Quizás tenía que pasar un día como hoy para sentirme querida, no lo se. Pero preocupé a un montón de gente sin quererlo, sin pensarlo y sin planearlo. Lloro con mi mamá abrazadas en el sillón, tomamos mate y nos recomponemos. Un mal día tiene cualquiera, pero hoy la melancolía, la lluvia, el calor, la terraza, la batería del celular, el ex inquilino del departamento de mi madre (medio mafioso él) y mis lagrimas conspiraron para sentirme menos sóla en este mundo. 

sábado, 28 de febrero de 2009

Cumplir años


Hay varias posibilidades. Me hago vieja, o me lleno de experiencias. O me hago más madura, o los años pasan y no aprendo nada. O crezco como persona o crezco en edad. Cada vez son más los años que he vivido, o cada vez son más las cosas que disfruto con el pasar de ellos. Cada vez estoy más cerca de lo que soñe ser o cada vez me alejo más de aquellos años felices. Cada vez tengo menos preguntas o cada vez tengo más dudas. Cada vez entiendo menos o cada vez más entiendo por donde quiero que pase mi vida. Cada vez tengo más recuerdos que recordar o cada vez construyo en el presente recuerdos futuros. No lo se...

martes, 24 de febrero de 2009

Antojos


Estoy antojada de: un abrazo, un llanto, una película, un viaje, unas vacaciones, una playa, una montaña, una vida lejos de la ciudad, un título, una tortita negra, un salto en paracaídas, un amor, una fiesta, un buen vino en buena compañía, una siesta en la playa, un viaje en auto, una terraza, una mirada, un beso. 

jueves, 19 de febrero de 2009

Vivir en la caverna


Es como tomarse un colectivo y no mirar por la ventana. 
Es como dar un beso sin involucrar al menos un sentimiento. 
Es como estar pensando en otra cosa. 
Es como bailar sin tener ganas. 
Es como hacer el amor sin mirar a los ojos. 
Es como ir a un bosque y no sentir el aroma de las cortezas. 
Es como sonreír simplemente porque todos lo hacen. 
Es como salir con alguien simplemente porque nos sentimos solos. 
Es como escuchar un canción que nos encanta sin cantarla en voz alta. 
Es como correr en una cinta en vez de hacerlo por la calle. 
Es como mirar la tele y pensar que esa es la vida. 
Es como quejarte del cambio climático mientras tiras un papel en la calle. 
Es como no abrazar cuando tenés ganas de hacerlo. 
Es como tener una relación por mensaje de texto. 
Es como no sernos realmente sinceros y fieles a nosotros mismos. 

martes, 17 de febrero de 2009

Pérdida


Días en que las musas se escapan. Llegan por instantes, empiezo una frase y desaparecen de mi vista. Retomo viejos escritos, les agrego un frase intentando que las palabras se exiten al estar una al lado de la otra y generen otras nuevas. Pero no sucede, nada sucede. Luego de largos meses vuelvo a prender la caja boba, buscando distracción, buscando una idea, una frase, una mirada. Pero no encuentro más que hacer que mi cabeza de detenga por completo. La inspiración llega a las cinco de la mañana cuando nada puede alejarme de la cama, ni siquiera una musa ávida de dar creación. Y así sigo, esperando el milagro de que algo maravilloso suceda y me despierte del letargo. 

sábado, 14 de febrero de 2009

Llanto tántrico


Miro por la ventana. El afuera está inmóvil, pero yo me muevo junto con los demás pasajeros. Intento leer y no puedo concentrarme. Cierro mi libro mientras veo como mi bicicleta se hamaca colgada en el furgón. Siento que algo no anda bien, pero no se que es.  Miro a cada uno de los pasajeros y una vez más les invento o les imagino sus vidas, sus secretos y sus tristezas. Me dispongo a escuchar música. Intento descubrir cual es la banda de sonido de este momento. La elijo y la pongo tan fuerte, para que me invada toda. De golpe, sin casi verlo venir me agarran unas inmensas ganas de llorar. No lo hago. No quiero esconderme, no quiero dar pena adelante de desconocidos que a duras penas me perciben. Sigo viaje y al rato una mirada me retrotrae al pasado y nuevamente se me estremece la garganta y los ojos se me llenan de lagrimas. Controlo el llanto una vez más y pestañeo rápido para que mis ojos vuelvan a la normalidad. Y así voy durante largos minutos conteniendome cuando un acorde, una frase, un pareja, una señora cargada, lo que sea me dan ganas de llorar. Sigo aguantándome las ganas de hacer que mi llanto explote. Llego a la última estación, saco a mi bicicleta de su plácido lugar y recorro las calles. Ahora ya con la música de los barrios. Sigo con estas inmensas ganas de descargarme. Llego a mi casa, cansada del largo día y de aguantarme todo este tiempo estas lágrimas que solo quieren salirse de mi cuerpo. Cierro la puerta y me detengo. Exploto en un llanto inentendible pero increíblemente sincero. Por unos minutos permanezco ahí parada, sin dejar ni siquiera mi bolso ni la bicicleta, llorando sin poder parar. Es una pequeña muerte la que me toca vivir hoy y la vivo dignamente. 

martes, 10 de febrero de 2009

Enlluviada


Siento que la lluvia se aproxima y salgo a buscarla. Recorro calles, hago más cortos y lentos mis pasos para que podamos unirnos, ellos (mis pasos) y yo. Caminamos juntos cada vez más lento para poder encontrarnos con la lluvia que está por llegar. Los gritos desgarrados del cielo me envuelven, me asustan y al mismo tiempo me hacen sonreír por dentro. Electricidad enajenada que solo tiene una meta. Se hace esperar, como las histéricas damas que anuncian su existencia pero no su presencia. La busco, la veo nacer entre las nubes. ¿Viene a mi? No todavía, me anuncia la humedad que emana del cemento ávido por ser empapado como mi cuerpo. Sigo y sigo, como quien no va a ningún lado. En algún momento los sueños se me rompen y me decido a volver a mis obligaciones vespertinas. Camino entre triste y desesperanzada. Y es entonces, cuando a la distancia puedo ver mi triste destino, que ella me regala una primer lágrima. La miro, la siento, y me distraigo. Una y otra aparecen. Son miles. Bienvenidas, les digo. Y así camino hacia mi destino pero sabiendo que he logrado mi cometido. 

Infinitivos míos


Gritar. Correr. Matar. Revivir. Soñar. Subir. Tocar. Besar. Besar. Besar. Amar. Mirar. Bajar. Escuchar. Aprender. Sacar. Estudiar. Terminar. Divertir. Perder. Ganar. Escuchar. Hablar. Abrazar. Volver a besar. Pelear. Reconciliar. Hacer. Acabar. Mimar. Recibir. Abrir. Hamacar. Renunciar. Hacer. Viajar. Volar. Volver. Ir. Bailar. Tomar. Probar. Existir. 

viernes, 6 de febrero de 2009

Mis aquies y ahoras


Año: 2007
Sinopsis: Hace unas horas que me tatué de por vida. ¿Me arrepentiré? Hoy no me importa esa respuesta. El dolor aun está presente, la herida está abierta. Me saco la primer foto a aquella imagen que me acompañara hasta el día en que deje de existir. 
Sensación: Filosofía de vida. 

Año: 2008
Sinopsis: Mi primer viaje sola, con mi alma. Me descubro a mi misma caminando por está ciudad colombiana. Solo mis deseos son ordenes. 
Sensación: Enfelicidada. 

Año: 2008
Sinopsis: Estar en un lugar extraño implica conocer gente extraña, comer comida extraña, ver lugares extraños y probar bebidas extrañas. 
Sensación: Siempre que voy a un lugar nuevo (para mi) me gusta probar cosas diferentes. 

Año: 2007
Sinopsis: Yo con mi primer y única marca perenne e intenconal en mi cuerpo. El con uno de sus miles tatuajes. Mi gran amigo R, mi confesor, mi modelo, mi aparato, mi todo. 
Sensación: Gracias vida por haberme cruzado con él. 

Año: 2008
Sinopsis: Hago propia a la ciudad ajena. La recorro por abajo de la tierra para conocer a su gente. Blancos, negros, orientales, pobres, ricos, todos están en el subterráneo de aquella ciudad. 
Sensación: El caos ya pasó, empiezo a disfrutar. 

Año: 2008
Sinopsis: Una ciudad que habla, que grita, que llora, que vota, que mezcla, que oferta, que demanda. Fui allí a correrla, a caminarla, a mirarla, a odiarla y amarla. 
Sensación: Soy muy chica en medio de todo esto. 

Año: 2009
Sinopsis: Un pic nic en el medio de los colorados. Jamón, queso, pan, agua y una buena charla. 
Sensación: ¿Qué más puedo pedirle aquí y ahora a esta vida mía?

Año: 2009
Sinopsis: Lugar al que siempre había querido llegar. Un mar de sal en el medio del todo. Allí las nubes se mezclan con el suelo y uno flota en el medio de toda esa belleza. 
Sensación: Ceguera que te hace despertar. 

Año: 2009
Sinopsis: Trepando, escalando, colgando y saltando llegamos a la garganta del diablo. Allí donde las peores cosas pueden ser escuchadas. Gritos que se convierten en un eco sinfin de desgarradas voces. 
Sensación: El más pacífico cansancio. 

Año: 2009
Sinopsis: Luego de una larga siesta me despierto y miro por la ventana. Sin levantarme de la cama miro el paisaje de la habitación, de la ventana y de lo que hay afuera.
Sensación: En la lejanía no existe el cronos.