
Son las doce de la noche y tengo inmensas ganas de soñar. Alguien me preguntó hace un rato, con qué quería soñar esta noche. Le dije que no sabía pero que sí sabía que hoy, especialmente hoy, tenía muchas ganas de soñar.


Olvidables
Besos
Abrazos
Palabras
Miradas
Discursos
Llamados
Siestas
Cenas
Despertares
Inolvidables
Besos
Abrazos
Palabras
Miradas
Discursos
Llamados
Siestas
Cenas
Despertares


Feriado sin feriado.
Amor sin besos.
Relajo con dolor.
Trabajo sin pasión.
Escribo sin ideas.
Duermo con los ojos abiertos.
Como desperdicios.
Frío sin abrazos.
Fin de Semana sin descansos.
Música sin oídos.
Película que no sorprende.
Todo lleno de nada.









COMO QUIEN OYE LLOVER Viernes y Sábados 21:30 hs. - Domingos 20hs. Teatro el Cubo | Zelaya 3053 tel. 4963-2568 / 4962-5402 TuEntrada.com | 5533-5533 |



Día de volver a la rutina. De mezclarse con gente desconocida. Día de recordar el pasado cercano. Día de arrancar la semana y verse venir encima las tareas. Día de mal humor matutino por el final de algo lindo. Día en que me alejo de la vida sana y empiezo nuevamente con los vicios. Día en que los problemas arrancan, las incertidumbres crecen, los horarios aprietan. Día eterno, con baches interminables. Día en que el teléfono suena y suena y nunca es quien yo quiero. Día en que sonrio sin pensar en mi aquí y ahora. Día en que vendo, prometo, proyecto, cosas que solo algo tienen que ver conmigo. Día de injusticias. Día de broncas mal llevado. Día que pasa de largo sin aprovecharse. Día en que me aprietan los zapatos y no puedo estar descalza. Día de empezar una vez más con algo que no cambia si yo no cambio. Maldito día en que me siento queriente y no querida.

De golpe y porrazo en nuestro país y en el mundo aparecen gripes y enfermedades mortales que empiezan a propagarse de un lado al otro. A cada minuto, los periódicos anuncian nuevos casos cada vez más lejanos unos de otros. La gente se desespera, llaman a sus hijos para decirles que se cuiden, que no toquen nada, que no se dejen picar por mosquitos, que no coman una de las carnes más ricas del mundo y sobre todo que eviten el contacto físico con las demás personas.
Si es así como los medios dicen, y como afirman los más sensibles a este tipo de noticias, el mundo estaría llegando a su fin y con él nuestra vida.
Si así me lo creyera, si pensase realmente que mi finitud ha llegado esto es lo que haría:
- viajar a México, el epicentro del virus
- besar a un desconocido en la calle
- caminar bailado y cantando por la calle sin que me importen los demás
- renunciar a mi trabajo
- levantar mi abstinencia sexual
- tirarme en paracaídas por segunda vez
- agarrar una cámara familiar y grabar todos mis últimos momentos
- gastarme todos mis ahorros en comida rica, vino y algunas drogas
- hacer el amor mucho, mucho, mucho
- abrazar a la gente en la calle
- tomarme unos tequilas
- escupir en la cara a la gente detestable
- comer mucho chocolate sin culpa
- abrazar y besar a mis amores
- guardar en una caja cinco cosas que desearía dejarles a los que nos sucedan (si es que alguien que se le anime a esta vida)

Aprendiendo a fumar menos, a vivir domingos tristes, a darme cuenta que las resacas las sufro más y que solo las soporto en posición horizontal. Aprendiendo a esperar, a sacar fotos, a escribir teatro, a abrazar más a los que quiero, a no atender el teléfono cuando no tengo ganas de hablar y a no sentirme culpable por eso, a sonreír cuando me despierto, a escuchar música clásica, a ver películas argentinas, a creer en la gente, a entenderla y perdonarla, a trabajar menos estresada. Aprendiendo a cambiar, a dejarme llevar por los impulsos, a proyectar, a hacerme cargo, a extrañar, a volver estudiar. Aprendiendo a no tocar al amor pero pensarlo, soñarlo y sentirlo todo el tiempo.




¿Qué te gusta de mi? ¿Cuándo venis? ¿Te queres casar conmigo? ¿A qué distancia queda mi ciudad de la tuya? ¿Cómo soportas? ¿Y si lo mejor es olvidar? ¿Y si lo más sano sea no escribirte más? ¿La distancia destruye todo? ¿Cuanto falta para Agosto?

Je t´aime. Ich liebe dich. I love you. Te amo. Ti amo. Volim te. Miluji té. Jeg elsker dig. Ik hou van jou. Kocham cie. Eu te amo. Te iubesc. Jag alksar dig. Muchos idiomas y un solo significado: amor. ¿Es posible que un idioma que tiene sus raíces en el sigo VII no tenga palabras que definan el sentimiento amoroso por excelencia? ¿No es una paradoja lingüística que una lengua romance no tenga una frase que denote amor de una persona a la otra?
En el catalan lo más cerca que se puede estar de este sentimiento es sintiéndolo ya que decirlo es imposible. Con toda la furia se puede disparar un “T´estimo”, frio, seco y alejado del amor que uno puede llegar a sentir por algo o por alguien. “T´estimo molt” podrán decir fervientemente los enamorados pero nunca un te amo, liso y llano. ¿Serán capaces de amar estos individuos? Qui ho sap (quien lo sabe). ¿Podrán vivir y experimentar un sentimiento y no tendrán más opción que expresarlo con lenguaje no verbal? Qui ho sap. ¿O simplemente será un olvido de un grupo de distraídos que inventaron una forma de hablar y dejaron de lado aquel sentimiento que todo ser humano debería experimentar? Qui ho sap.
Catalanes, lingüistas, señoras y señores en general, todavía están a tiempo. Inventen una frase e insértenla en su vocabulario, no deberían dejar que el lenguaje los limite.



Me tiembla el ojo izquierdo. ¿Será porque está del lado del corazón? No lo se, se poco de anatomía humana. Intento contar la experiencia vivida por aquel bosque y no se bien como empezar. Comenzaré como empiezan todas las historias infantiles.
Había una vez un bosque que intenta ser pacífico y creo que lo es. Le aterra la violencia física, psicológica y mental, es por eso que intentó sembrar sus propios árboles lejos de todo eso, pero evidentemente no tanto. Aquel bosque comenzó sus últimos días un tanto perdido por tantos árboles nuevos dando vueltas. No encontraba sus límites. Habían tallado varios de sus ramas, por lo cual mas perdido se encontraba aún. Peor de golpe empezó a ver algunos nuevos brotes, lo que lo hizo muy feliz. De repente llegó su bosque un árbol, uno solito, pero muy poderoso. Era raro, casi incomprensible. Era peludo y alocado. El bosque se emociono con tanta energía fluyendo por aqui y por allá. Se asustó un poco ya que estaba acostumbrado a la paz, a charlar, a hablar sobre el viento, sobre los nuevos brotes y sobre el amor. Sin embargo, en un principio siguió el juego, igual sabía que este árbol no se quedaría por siempre allá. Los dos lo sabían pero jugaban. Un día el árbol alocado se descontroló demasiado y el bosque se alejó por un rato. Mientras se alejaba conoció algunos de los árboles que lo componían que estaban por ahí cerca, pero nunca habían hablado con el. El bosque se tranquilizó nuevamente, volvió a su centro y comenzó a disfrutar de la manera que más le gustaba. A los pocos días el árbol alocado volvió y buscó al bosque. Ahí, se armó una batahola de malos tratos. Imagínense ustedes que el bosque no lloró pero miles de cosas pasaban en su interior. Hasta llegó a replantearse si estaba equivocado, si ser como era estaba mal, si no descontrolarse era un error en esta vida. El árbol casi destruye al bosque con sus palabras hirientes. El bosque nunca había vivido algo así. Muchos de sus árboles cayeron a causa de los gritos y atrocidades. Pero el árbol fundador quedó en pie, mas fuerte que nunca. Pensó en aquellos árboles que lo sostienen, pensó en los brotes que habían sobrevivido a la tormenta. Llegó el final del día y estaba cansado, pero había que volver a empezar. No se mudaría de lugar, estaba muy bien en el lugar que había encontrado, si se replantearía algunas nuevos ingresos al bosque. No quería sufrir más bajas. Estaba listo una vez más para empezar de nuevo.
Tengo 500 pesos en mi bolsillo y no me emociono como cuando estoy en mi ciudad con esa cantidad de dinero ¿Porqué será? Porque empiezo a conocer lo que vale cada uno de los billetes. Voy paseando por las calles de esta ciudad y ya se para donde está el norte, donde está el bar ese lindo, donde está la plaza más famosa. Donde están los mariachis. Empiezo a ubicarme de a poco. Tomo el subte y ya no miro a cada una de las personas intentando que me digan algo de este lugar, sino que lo vivo por mi propia cuenta. Comienzo a llegar al DF, poco a poco. Todavía no he visto las ruinas de lo que fue este lugar, pero ya empieza a sentirlas. Todavía no vi la cama de Frida pero me la imagino en cada trolebús que pasa repleto de gente por el cemento. Los ojos se me acostumbran al smog, ya no lloro tanto, ya no me sangra la nariz, aunque los labios y la piel siguen secas como nunca antes en mi vida, la luna sigue viéndose roja y la nube sigue estando sobre la gran ciudad. Sin embargo yo estoy acá, un poco trabajando, otro poco disfrutando y mucho otro conociendo este país lleno de corazones de lata.






