El día en que la justicia argentina se ve enmudecida con un
disparo.
El día en que ese hombre toma la última bocanada de aire de
su vida.
El día en que esas dos hijas se enteran que nunca más podrán
abrazar a su padre.
El día en que esa madre quiere comunicarse con su hijo y no
puede.
El día en que esa misma madre ve lo peor que una madre
puede ver.
Ese mismo día ellos se besan por primera vez.
Ese mismo día se entregan a eso que estaban sintiendo hace
meses y que ninguno de los dos se animaba a experimentar.
El día en que las voces se llenan de broncas, dolores, odios
de un bando y del otro de este país dividido.
Ese mismo día en que los medios no dejan de hablar de asesinato,
suicidio, conspiración, injusticia y planes
macabros.
Ese mismo día ellos se amaron sin pensar en nada ni en nadie
más que ellos.
Ese día ellos se descubren, se sienten, se huelen, sus
cuerpos se presentan, se reconocen, se elijen y disfrutan.
Ese mismo día en que un país se conmociona, ellos se miran
por primera vez de esa forma nueva, inexplicable y dolorosamente hermosa.
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