lunes, 29 de diciembre de 2008

La mujer que hablaba del amor




Me río cuando recuerdo

Me encierro cuando estoy triste

Me ilumino cuando actuó

Me alegro cuando la veo

Lloro cuando veo películas románticas

Me escondo cuando me avergüenzo

Me ilusiono con las palabras

Corro cuando quiero descargarme

Sonrió cuando me gusta

Respiro cuando busco paz

Huelo cuando llueve

Me estreso cuando trabajo

Me relajo cuando estoy en mi morada

Me apasiono cuando saco fotos

Me olvido cuando soy feliz

Recuerdo por las noches

Siento el viento cuando ando en bici

Fluyo cuando escribo

domingo, 28 de diciembre de 2008

¿Qué fue de mi 2008?


- corrí 42 km (sin parar)
- viajé mucho
- me enamoré 
- me desenamoré
- lloré con mucha bronca
- me asendieron en el trabajo
- me reencontre con un amigo
- mi sobrina se quedó a dormir en mi casa por primera vez
- tuve un sobrino varón
- viajé al exterior sola por primera vez
- trabajé mucho
- escribí mucho
- actué nada
- vi cientos de películas en mi casa
- caí en la tentación de las series yankees
- empecé a sacar fotos 
- me aburrí un poco de ser tan autosuficiente
- fume menos que otros años?
- fui a muchos recitales
- abrí este blog
- empecé terapia
- me encontré con un extraño
- me histeriquearon mi ex y les respondí
- anduve mucho en bicicleta
- me disfracé varias veces
- me sentí sola
- me sentí muy querida
- sentí impotencia
- sentí felicidad
- me ilusioné
- proyecté
- me reí de mi misma
- me equivoqué
- me enredé y me desenredé
- aprendí algunas cosas
- busqué muchas otras
- encontré algunas pocas
- seguí (sigo y seguiré) soñando



sábado, 27 de diciembre de 2008

Comunicación no verbal


Sin duda cuando uno es niño entiende más de comunicación no verbal que de palabras. Hagase la prueba de decirle en idioma inventado algo a un nene pero con una intención corporal y de entonación fuerte y el niño no entenderá las palabras, pero sí lo que usted quiso expresarle. Cuando crecemos, entre las cosas que vamos dejando de usar es esta parte tan importante que tenemos. Empezamos a hacernos más sociales y más racionales y creemos más en las palabras que en las posturas, en las miradas, en los abrazos, en los mimos etc..  Desde hace ya bastante que tengo la idea de encontrarme con alguien y conocerlo solo por medio de este tipo de comunicación que a mi forma de parecer es mucho mas sincero que las palabras. Uno puede decir "te amo" con palabras verbales y estar expresando todo lo contrario con la postura corporal, una mirada, un tono de voz y demás herramientas no verbales que poseemos. Propongo ser más silenciosos y más comunicadores. Propongo no llenar tantos espacios con palabras y sí llenarlo de miradas, de sonrisas, de tacto, de expresiones, de abrazos, de mimos, de gestos y demás. 

viernes, 26 de diciembre de 2008

Calma (chicha)



1   Tranquilidad, ausencia de agitación y nervios en la forma de actuar: tómate las cosas con calma. sosiego.
2   Falta de ruido y movimiento en un lugar: la calma reinaba en el hospital. quietud.
3   Estado de la atmósfera cuando no hay viento y del mar cuando no hay olas.— chicha Ausencia total de aire, especialmente en el mar.
4   Suspensión o reducción momentánea de una actividad, un estado o situación: después de los días de crisis vino un corto periodo de calma.
5   Falta de apresuramiento: se vistió con calma.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

martes, 23 de diciembre de 2008

Caminos


Un hombre no sabe lo que quiere. Se cruza con una mujer que sabe lo que quiere pero le yerra el camino. Se miran y siguen caminando. El hombre que no sabe lo que quiere pregunta por todos lados, buscando respuestas. La mujer sonríe pensando que está en el camino correcto, pero se choca con un muro imposible de traspasar. El hombre se deja estar y sigue caminando en círculos, sin rumbo fijo. La mujer cambia de camino al no poder traspasar el muro y se aleja cada vez más de aquel hombre o eso cree. El hombre le grita desde lejos "vení y ayudame a encontrar lo que quiero". "¿Qué querés?", grita ella afónica. "No se", dice él, en voz baja. Ella al no escuchar nada sigue caminando. El, enojado, sigue caminando en círculos, nada lo detiene, no tiene tiempo para pararse a pensar. Ella ya es una manchita en el horizonte. De golpe él tiene una revelación, es a ella a quien quiere. Ella, que a esta altura ya está a kilómetros de distancia, tiene otra revelación, está feliz lejos de todo y se dio cuenta que su camino no era cerca de aquel hombre, sino éste por el cual transita ahora. 

:: Foto del lugar a donde voy cuando quiero ser feliz ::

lunes, 22 de diciembre de 2008

Tirarse a la pileta


Hay días en que uno es más valiente que otros. Hay muchas razones por las cuales nos podemos invadir de valentía y hacer cosas hasta heroicas, pero no es mi intención en este escrito hablar de las razones sino de las consecuencias de tirarse a una pileta. Uno puede estar más o menos seguro de algo pero hay veces en que nos paramos frente a eso que tanto queremos y el abismo en un segundo no nos abruma y ahí nos lanzamos a buscar lo que queremos. En el aire (cuando ya no hay vuelta atrás) nos agarran miles de miedos, quizás hasta nos arrepintamos, pero ya nos hemos lanzado y no nos queda más que esperar el contacto con el agua. Nunca sabemos antes de tirarnos cual es el caudal de agua que hay en aquella pileta pero poco importa ahora. La pileta puede estar llena hasta el tope y ser honda, lo cual hará de nuestra caída algo placentero (a menos que caigamos de panza) y todo habrá valido la pena. La pileta puede estar llena a tope, pero puede ser poco profunda, con lo cual no nos lastimaremos gravemente pero si quizás nos raspemos un poco al tocar el suelo. En los peores casos puede haber poca agua en la pileta (uno nunca se tira a una pileta si la ve vacía del todo, señores) y eso nos causará algunos raspones mayores,  y quizás hasta alguna quebradura de alguno de nuestros miembros. Nada más.... Nada más puede sucedernos (a menos que seamos suicidas, claro está).  Yo propongo pararse más frente al abismo y tirarse. No sabemos como puede salir todo, pero al menos nos refrescaremos un rato y no hay raspón, qubradura (y dolor de alma) que no se cure con el tiempo. 

sábado, 20 de diciembre de 2008

Carta para el señor gordo y barbudo


Querido Papá Noel:
Hace como 20 años que no te escribo una carta, pero hoy de golpe me dieron ganas de pedirte algunas cositas. Este año me porté muy bien  así que mi lista es la siguiente:
- una buenas vacaciones
- trabajo para cuando regrese
- jugar mucho con mis sobrinos
- un cine
-  un novio que me quiera mucho y al cual yo a él también
- un poco de paz en mis días laborales
- un poco de excitación en mis días fuera del trabajo
- mucho amor
- tirarme en paracaídas de nuevo
- proyectos artísticos para el 2009
- y por ahora nada más...

Te mando un abrazo grande a vos y a todos los enanos que trabajan con vos. 

Yo

martes, 16 de diciembre de 2008

Primera vista :: posibles finales


Posible final I
Ella sigue caminando y tarareando aquel tema musical. De golpe siente una mano en la espalda que la paraliza. Se da vuelta sorprendida y ahí están esos ojos nuevamente para ella. Descubre en ese momento esa boca hermosa, triste y hermosa que le dice "necesito saber de vos". Ella, entre tímida y radiante no puede más que decirle "Hola, soy Erona". Los dos sonrien, no dicen nada mas y empiezan a caminar juntos a ningun lugar, pero teniendo miles de posibilidades por delante. 

Posible final II
El sigue caminando y ya no es el mismo que hace un momento atrás. Ella rompe sus miedos y le grita "Ey". El escucha y antes de darse cuenta sonríe feliz. Gira su cuerpo hacia el de ella. Ella viene caminando hacia el decidida. Nunca estuvo tan segura de algo en su vida como en este momento. Se acerca y lo besa por primera vez. El beso que nace suave y sutil termina siendo un beso apasionado, como esos de las películas que todo el mundo envidia. Los dos se abrazan y cierran los ojos. "Al fin llegaste", le dice él al oído. 

Posible final III
Ellos siguen caminando. Se alejan el uno del otro. Los dos están modificados luego de aquel encuentro. Ella termina de tararear su canción y se da cuenta que ya está por llegar a su trabajo. El ya perdio la sonrisa de su cara. Intenta recordar la cara de aquella mujer pero ésta empieza a desdibujarse en su mente. Los dos entran a sus trabajos y se escabullen en sus rutinas. Nunca más se volverían a cruzar. 

Primera vista


Camino por la calle sin mirar a nadie. No se si voy viendo los baches de la vereda o mis pies creando pasos, uno tras otro. Cabizbaja voy, con el sol que me pega en la espalda y me hace sentir ardor y picazón. No quiero escuchar música hoy, me "stresso" de solo pensar en desenredar el eterno nudo de mis auriculares, entonces camino en silencio. Frunzo la frente, como siempre que hay algo que me hace ruido en mi interior. Intento relajar los ojos y la cara en general, y lo logro solo por algunos segundos. Al rato descubro que tengo el ceño fruncido y la boca apretada una vez más. La gente pasa cerca mío pero no siento nada, no los miro, no los pienso, no los imagino. Paro en una esquina, el semáforo está en rojo para los peatones como yo. Levanto la mirada, no buscando algo, sino para ver si puedo infringir las reglas y cruzar igual. Ahí lo veo, parado frente a mi pero con una calle enorme que nos separa. Él está escuchando música, imagino que escucha "Ne me quite pas" de Jacqes Brell . Mi mira con esos ojos enormes que invaden su cara. Lo miro y mi ceño se relaja por primera vez  en el día, sin que yo lo haya generado. Ojalá el semáforo en rojo durara siglos hoy, sueño mientras bajo la mirada por sentirme muy insistente. De golpe a los peatones se nos prende la luz blanca, que nos dice que podemos avanzar. Intento quedarme inmovil y seguir disfrutando de ese ser, pero el empieza a acercarse hacia a mi, o hacia su vereda de enfrente. Yo empiezo a caminar lentamente, intentando no perderme ninguno de sus movimientos. Llega el instante en que nos cruzamos, es el momento en que más cerca hemos estado en nuestras vidas. Nos miramos y los dos esbozamos sonrisas con nuestras bocas. Nos cruzamos, el sigue su camino, yo el mío. Le llego a sentir el perfume, intento respirar muy hondo para quedármelo dentro mío y poder recordarlo. Sigo caminando pensando en esos ojos. Mi ceño sigue relajado y mi sonrisa esbozada. Empiezo a tararear un tema. Creo que es "No me quite pas", de Jacques Brell.




lunes, 15 de diciembre de 2008

El aburrimiento


Hay días en que no pasa nada. Uno se despierta y se va a dormir sin que haya pasado absolutamente nada trascendente. Quizás sean la mayoría de los días de nuestras vidas así, pero uno no se resigna a ante el aburrimiento. Tratamos de generar algún cambio, algo nuevo, algún cambio de rutina para intentar que ese día no pase desapercibido. Pero llega la noche, y sentimos que nada ha pasado hoy, que el mundo siguió girando y acá nosotros no giramos ni un centímetro sobre nuestro eje. El día de hoy podría ser omitido de nuestra biografía y nadie se daría cuenta. 

viernes, 12 de diciembre de 2008

Exitacion


Me despierto y no tengo hambre. Podría dormir más pero no quiero. Me despierta mi inconsciente vecino para decirme que confía en mi y  por eso quiere que tenga las llaves de su casa por si pierde las suyas. ¿Confiable yo?, me pregunto y cierro la puerta con una sonrisa. Desayuno un jugo de naranja y salgo a la calle. Escucho temas que siempre me hacen feliz, mientras camino por las calles sonriente y con un leve dolor de estómago provocado por la excitación que me caracteriza por estos momentos. Llego al trabajo y no pasa nada. O no pasa más que en estos últimos días, sin embargo yo estoy un poco acelerada. En paz, pero acelerada. Me siento una adolescente por momentos porque no puedo esconder lo que siento. Sonrío, me pongo colorada, me avergüenzo, y me divierto con gente con la cual no me divierto habitualmente.  Trabajo, o mato el tiempo y la panza me grita cada vez más. Se bien porque es pero también creo que es una mezcla de cosas que estoy descubriendo en estos días. Salgo a almorzar, me encuentro con gente y todos notan mi energía positiva, acelerada, feliz, alegre, pero nadie entiende porque. Yo no lo explico. Un llamado por teléfono me pone más nerviosa aún. Camino por las calles respirando el aire casi veraniego. Una incertidumbre me rodea pero me encanta que así sea en este momento. No me desperté el día de hoy a buscar respuestas o seguridades.  

Diciembre


Época del año en que todos parecemos amigos. Todos brindamos con todos, nos abrazamos, nos decimos cosas verdaderas y de las otras también. Mes en que el calor invita a salir más. Hay muchas cosas porque festejar y sino las inventamos. Reuniones, fiestas, almuerzos, cenas y encuentros de fin de año. Todos hacemos balances. Algunos nos alegramos. Otros se deprimen y quieren que empiece rápido el próximo año con la esperanza que el primero de enero dejaran de ser lo que son o de sentir lo que sienten. Todos salen hasta tarde y al otro día van semi dormidos al trabajo, que decae en actividades. Unos gasta más plata de lo acostumbrado en este mes: comidas, bebidas, regalos, recitales, fiestas, etc.. Otros ahorran hasta el ultimo centavo para lograr alcanzar el destino deseado en las inminentes vacaciones. Nadie se enamora en este mes. Todos piensan que el año que está por comenzar traerá mejores amores, ahora solo es tiempo de brindar. 

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ando ganas


Tengo ganas de gritar. 
Tengo ganas de volar. 
Tengo ganas de reirme y que me duela la panza de tanto hacerlo. 
Tengo ganas de brindar. 
Tengo ganas de bailar sin que nada me importe. 
Tengo ganas de abrazar a los que amo. 
Tengo ganas de tomar tereré. 
Tengo ganas de mirar el atardecer frente al mar. 
Tengo ganas de viajar. 
Tengo ganas de empezar de nuevo. 
Tengo ganas de escribir y leer. 
Tengo ganas de besar. 
Tengo ganas de recordar sin rencor. 
Tengo ganas de sacar fotos. 
Tengo ganas de conocer. 
Tengo ganas de divertirme. 
Tengo ganas de aburrirme (un poco)
Tengo ganas de descansar. 
Tengo ganas de ir al cine. 
Tengo ganas de jugar. 
Tengo ganas de amar. 
Tengo ganas de disfrutar de toda esta vida. 

martes, 9 de diciembre de 2008

Soltería de vacaciones



Cuando una es más jovenzulela o jovenzulo intenta no estar de novia durante el verano porque es en esa época del año donde suceden cosas que estando en pareja quedan caducas. Uno siempre tiene grupos de amigos solteros ávidos por emborracharse y salir de juerga todas las noches. Cuando uno va creciendo elige irse a veranear en pareja, a un lugar divino y más tranquilo o no tanto porque lo que importa es el amor y lo que hacemos con el mismo. Ahora, si uno tiene 28 años, no está en pareja las cosas empiezan a complicarse. Los amigos, la mayoría están de novios, casados, o con parejas casuales con las cuales compartirán una hermosa luna de miel prematura. Otros, no paran de trabajar un segundo y no pueden irse con nosotros de vacaciones y otros no han ahorrado un peso durante el año o prefieren seguir ahorrando para otro fin que no sea un viaje. Y ahora tengo yo que decidir que haré durante mis merecidas vacaciones y estoy en medio de una nube de incertidumbre. O me voy sola a sacarme autofotos a algún lugar remoto, o me voy (como en los viejos viejos tiempos) con mi mamá de vacaciones a un lugar conocido y con pocas ganas de re-conocer. Irme sola me tienta mucho, pero si me agarran ganas de ver un lugar hermoso y de compartir ese momento con alguien ¿qué hago? Si me empieza a doler el brazo de sacarme fotos de mi cara con un fondo que poco se logra ver ¿qué hago? Si tengo ganas de salir a conocer la noche de aquel lugar remoto y es demasiado peligroso para que salga sola ¿qué hago? En fin, así estoy con mis cuestionamientos sobre mi próximo verano. Quizás consiga algún/a compañero/a de ruta que quiera compartir su soledad conmigo, quizás me anime y me marche sola, y quizás y solo quizás, termine tomando unos mates con mi madre frente al mar, pensando en que destino me esperará el año próximo. 

viernes, 5 de diciembre de 2008

Soy un nudo


Estoy enredada. Me mezclo, me pierdo, me encuentro de a ratos, me vuelvo a perder. Pienso, repienso, olvido y me acuerdo de las razones que me enredan. Me río, me pongo triste, me enojo, me peleo, quiero y conozco. Estoy enredada en mi misma estos días. Quiero, no quiero, busco y desecho. Prefiero, elijo, cambio de opinión. Estoy perdida, soy un nudo, intento ordenarme pero algo nuevo me desordena. Vivo el aquí y ahora y me olvido del futuro y del pasado. Luego lo recuerdo y vuelvo a enredarme. Soy una mujer conflictuada hoy. Lo noto, lo siento, lo respiro. El resto del mundo lo siente, lo nota y lo respira hoy. Empiezo a desenredarme de a poco, se me cae una lagrima al darme cuenta de que es lo que me tiene inmersa en este nudo. Empiezo de a poco, tomo las dos puntas y empiezo a desenredarme...

sábado, 29 de noviembre de 2008

Recuerdos felices


Si tuvieras que elegir un momento de tu vida en el cual (una vez muerto) permanecerias por el resto de la eternidad ¿Cuál sería? Quizás busques en tus recuerdos de la infancia, algún momento placentero, algún instante en el cual fuiste feliz casi sin pensarlo, sin darte cuenta. Quizás elijas un momento en el cual jugabas con tus amigos, y nada más importaba que tocar un timbre de una casa ajena y salir corriendo lo más rápido posible. En ese momento aprendías lo que era la adrenaina y quizas quieras revivirlo por siempre. Quizás elijas algún otro momento vivido en la adolesencia, no creo que sea el primer beso, pero sí quizás alguna noche de alegria con tus amigos, cuando estabas arendiendo lo que eran las buenas compañías y los buenos momentos. Tal vez, prefieras quedarte a "vivir" por siempre en algun momento en el cual estuviste perdidamente enamorado de alguien del cual ya no lo estas, algún momento en el cual los dos jugaban y reían bajo las sábanas blancas mientras el reflejo del sol iluminaba los ojos del otro que te miraba perdidamente enamorado. Quizás se te de por elegir algún momento más simple, como cuando fuiste feliz caminando bajo la lluvia y sentíste  se podía terminar el mundo en ese instante porque vos eras feliz y estabas orgulloso u orgullosa de lo que habias conseguido, vivido y sentido hasta el momento. Quizas te cueste elegir, quizas tardes algunas horas, dias o hasta años en poder decidir en que punto de tu vida preferirias vivir eternamente. Pero es preciso estar presente para poder vivir momentos que se convertirán en recuerdos. Y esos recuerdos "se derretirán en un futuro" y alguna vez (quizás y solo quizás) podamos elegir entre ellos para permanecer ahí por siempre. 

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Comunicación


El: Hola
Ella: Hola, te estaba esperando a vos
El: Me alagan tus palabras y más ganas me dan de verte
Ella: ¿Cuándo?
El: ¿Cenaste?
Ella: Me muero de hambre
El: Te paso a buscar en media hora
Ella: Dale, me baño y estoy lista. Vení rápido
El: ¿Porqué?
Ella: Porque extraño tu aroma
El: Ya estoy saliendo. Solo quería decirte una cosa antes de pasarte a buscar
Ella: ¿Queres decirme que cuanto te despertaste hoy a la mañana pensaste en mí y que no pudiste dejar de hacerlo todo el día? ¿Queres decirme que esto que empezó entre nosotros es algo raro y tan lindo a la vez? ¿Queres decirme que algo huele a mucho amor entre nosotros?
El: Te quiero
Ella: Yo tambien y estoy feliz, vení rápido
El: Salgo para allá. Besos muchos y de todo tipo
Ellá: Ay de mi, vení


lunes, 24 de noviembre de 2008

In-comunicación


Ella:Hola
El: Hola, linda.
Ella:Linda?
El: ¿No te puedo decir linda ahora?
Ella:Uff 
El: Ya te enojaste
El: ¿Estas?
El: ...
El: Para que me saludas si después no me hablas?
Ella: Paraaaa... Acá estoy. Estaba hablando por tel.
El: ¿Con quién?
Ella: ¿Qué te importa?
El: Bueno, chau me voy. 
Ella: Ufa
El: ¿eso fue irónico?
Ella: No, nene. No vez que siempre le buscas la quinta pata al gallo.
Ella: holaaaaaaaaaaa
Ella: HOLAAAAAAAAAAAAAAAA
EL: Si
Ella: Me dejas hablando sola. 
El: Pensé que no querrías hablar más conmigo. 
Ella: Ay  ay ay
El: No vez ahi arrancás de nuevo, siempre terminamos peleando. 
Ella: Te quiero. 
El: ¿Me estas jodiendo?
Ella: Chau, me voy. No entendés nada. 
El: Morite. 

(Ella piensa a solas que el no la quiere más. Ella piensa a solas que él dejó de quererla hace tiempo. Los dos se quieren y desean mucho).  

jueves, 20 de noviembre de 2008

Cita ciega



La mujer antes de tocar el timbre se pone una venda negra en los ojos, tal como los dos lo habían acordado. Está lista, pero nerviosa. Tanteando llega al botón que tocará y emitiá un sonido que le avisará a él que se ponga su venda en los ojos. Él, menos nervioso pero más ansioso,  ata su venda negra al rededor de su cabeza, a la altura de sus ojos, tal como lo habían acordado. Con pasos cortos y las manos adelante de su cuerpo camina hacia la puerta. Abre, y dice "Hola, sos vos?". "Soy yo", contesta ella risueña. Los dos se buscan con las manos, increiblemente en ese instante los dos buscan tocar con la llema de los dedos la cara del otro. No se conocen. Es la primera vez que se encuentran. Se dan un beso en la mejilla y él la invita a pasar. Los dos, sonrientes pero ninguno de los dos sabe de la sonrisa del otro. Cierran la puerta y el la toma de la mano y la lleva despacio y dulcemente a un sillón. Los dos se sientan y tocan el sillón con sus manos, sienten su textura.  Ellá es la primera vez que se sienta en aquel sillón. Él conoce ese sillón desde hace años, pero nunca había sentido su textura, esa sensción lo abruma. Los dos comienzan a charlar. El sirve a ciegas el vino. El contacto fisico entre ellos es mayor que en una típica primera cita. Ella piensa que sus manos son suaves y él es delicado a pesar de la insipiente barba que rozó con sus manos al saludarlo. Él piensa que ellá tiene un aroma hermoso y que es más alta de lo que se imaginaba. Los dos piensan en el otro mientras hablan. La charla crece y de pequeñas cosas que la inician van sucediendo los momentos y terminan hablado de cosas trascendentales que a los dos movilizan. En un momento de silencio él busca su mano. Ella estaba esperando que él la busque y la encuentre. Comienzan a acariciarse, a sentir cada uno de los pliegues de sus manos, de sus brazos. Se acercan. Los dos siguen sonriendo, pero siguen ignorantes de la sonrisa del otro. Sienten el aliento del otro cerca. Ella cierra los ojos debajo de la venda. Él los tenía cerrados hace rato. Sus mejillas se rozan, mientras sus manos siguen buscando más piel por descubrir, conocer y conquistar. Queriéndolo, y deseándolo, sus bocas quedan enfrentadas, se sienten cerca pero no se tocan. Él se acerca y le da un beso suave, lento y dulce. Ella jamás imaginó que alguien podrá besarla así. Los dos estan con lo ojos vendados, ven todo negro, pero sienten en colores.  

Movidito, movidito


La tierra se mueve y al estar en ella me muevo también. Pero la cuestión aquí es que mis últimos días están más movidos que nunca. Muchos condimentos llegan a mi vida y otros se van. Digo, entre el calor de la calle, el frío del aire acondicionado, mis hormonas enrarecidas y todo lo que me rodea que es bueno y malo al mismo tiempo, me muevo y me muevo. El trabajo que explota, mis vacaciones que no se si se acercan, la estancia que me va a albergar por unos días es un paraíso o el infierno, los teléfonos que no dejan de sonar, todo se mueve y su efecto e mueven. Las palabras fluyen por si solas, otras no pueden más que ser sinceras, otras no existen ni existirán, todo está movido por estos días. Es todo como un gran mar en movimiento, que me revuelca, me ahoga por un segundo, y me hace flotar al segundo siguiente. 

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Buscando respuestas


¿Porqué tropiezo siempre con la misma piedra?
¿Cómo sube la marea?
¿Porqué soy ciclotímica?
¿Cuál es la fórmula del amor?
¿El huevo o la gallina?
¿Porqué hay gente que no mira a los ojos?
¿Cuánto tiempo dura la felicidad?
¿Cuál es la mejor manera de tomarse la vida?
¿Dónde queda El Dorado?
¿Porqué me gusta Shakespeare desde que tengo uso de razón?
¿Porqué no es fácil olvidar?
¿Cómo hace uno para no pensar en el que dirán?
¿Hay que seguir una vocación o buscar el equilibrio?
¿Cómo se encuentra el equilibrio?
¿Que es el ftp, html, y demás?
¿Cómo viaja la voz por el cable de teléfono?
¿Desde cuando hay tantos hombres y mujeres cobardes?
¿Porqué a veces soy uno de ellos?
¿Porqué sufro?
¿A que razón se debe que  me traiga tanta paz el mar y sus sonidos?
¿Porqué siempre estoy buscando y buscando?
¿Y porqué solo a veces encuentro algo o a alguien?
¿Cuál es la razón por la cual a veces me retuerzo en el pasado?
¿Porqué odio la tv y trabajo en ella?
¿Porqué a veces no me cuido y hago lo que debería sanarme?
¿De dónde salen estas inmensas ganas de vivir?

lunes, 17 de noviembre de 2008

Amor amor amor


Algunos dicen que el amor se encuentra antes si se busca. Otros dicen que el amor ya no existe en estos tiempos. Algunos menos dicen que solo existen los amores a primera vista. Unos afirman que solo cuando dejas de buscarlo él (el amor) aparece en tu vida. Otros gritan que todo lo que necesitas es amor. Algunos viejos quieren que encuentres al amor o sino estarás perdido. Otros, mas jóvenes ellos, dicen que el amor y la locura van de la mano. Yo digo que no puedo vivir sin amor, o simplemente me cuesta horrores hacerlo. Nací para amar y ser amada. Y hoy, en este mundo cada día más loco, más lleno de ambiciones, de enfermedades emocionales y más vacío de deseos de amor, estoy realmente jodida. 

domingo, 16 de noviembre de 2008

Invitación al avismo


Invitame a hacer una locura. Invitame a hacer algo sin pensar, sin razón no razones. Invitame a hacer algo sin pensar en las consecuencias, sin pensar en el que dirán, sin pensar en que diremos mañana. Invitame a hacer algo extra ordinario. Invitame a olvidarme de todo (aunque sea por un rato). Ivitame a hacer algo que recuerde toda mi vida. Invitame a crear la anécdota más descabellada que tenga para contar en el futuro. Invitame a hacer una locura en este instante y voy a aceptar. 

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Final del dolor


Y un día me desperté y no sentía más dolor. No se bien como pasó aquello pero fue así de simple. Abrí los ojos, tome conciencia del nuevo día que comenzaba y busqué mi dolor. Dolor que me había acompañado largo rato en mi vida. Me di vuelta para un lado de la cama para ver si estaba ahí, luego para el otro, pero descubrí que se había marchado. en medio de la noche, sin prender la luz, sin despertarme para hacerlo, se había ido definitivamente de mi vida. Por un momento sentí melancolía. Luego me di cuenta que debería aprender a vivir sin el, ya que me había acostumbrado a su triste presencia. Me senté en la cama, me desperecé lo más ampliamente que pude y  me levanté a vivir.  

martes, 11 de noviembre de 2008

Desprenderse



Se me hace tan difícil desprenderme de cosas viejas, raídas, que ya no miro o uso. Tengo un placard repleto y a punto de romperse lleno de ropa que ya no uso. Hace años que no uso determinadas prendas, pero no puedo desprenderme de ellas. Tomo la decisión agarro una bolsa y voy metiendo prendas que alguna vez quise mucho pero que hoy ya olvidaron el olor a mi piel. Antes de depositar cada prenda en la bolsa me arrepiento por un instante y pienso que seguramente en algún momento la querré volver a usar, pero al segundo que deviene se que eso no va a pasar. Tengo, también,  miles de papeles de viajes, de lugares, de recuerdos que guardo como tesoros preciosos en cajas,  colgados por algún lugar de mi casa. Algunos están viejos y en ellos quedan manchas que algunas vez fueron palabras o imágenes.   No puedo tirarlos, los voy guardando de una caja grande, a una mas pequeña, pero no puedo tirarlos. Y así me voy llenando de objetos que nunca mas releo, veo o añoro. Hoy tomo la decisión e intento achicarme de objetos. Quiero quedarme solo con lo que me es necesario para mi vida de hoy. Voy a tirar lo que alguna vez me significó algo, pero hoy ya no me hace sentido. Voy a hacer orden. Voy a agarrar mas de una bolsa y regalaré lo que se pueda usar. Me cuesta mucho hacerlo pero lo hago. 

lunes, 10 de noviembre de 2008

Principio


¿Qué es lo que queda luego de un viaje? Fotos, papeles de otros lugares que hoy son recuerdos, imágenes mentales, olores, sabores, ropa sucia, y sensaciones en el cuerpo. Estoy de vuelta en mi lugar. El calor de Buenos Aires me agobió desde que llegué.  Ahora tengo que volver a encontrarme con mi vida, con sus códigos, con sus obligaciones, con mis amores, con mis objetos. Volver es empezar de nuevo, pero de una manera diferente. Y aquí estoy, con este nuevo principio, con la enorme oportunidad (y responsabilidad) de empezar de otra manera, de probar nuevas cosas, de proponerme nuevas metas y de vivir como quiero hacerlo. Todas las posibilidades están abiertas, solo tengo que elegir cuales quiero y cuales desecho. 

viernes, 7 de noviembre de 2008

Enciudada


La enorme ciudad me retuerce, me estruja, me muestra.

Ella me invita a caminar, a llenarme de ruidos y olores nuevos.

La ciudad me empuja, me choca, me entretiene.

Llena de cemento me regala sus árboles de colores.

La gran ciudad me vende, me ofrece, me cobra.

Nada es gratis aquí, todo sale plata, todo se paga, todo se consigue.

La gran ciudad me da cultura, me da pochochos, me da comida enemiga de mi estómago.

Su gente me habla en miles de idiomas distintos, que se mezclan, se enredan.

Ellos no miran a los ojos, no escuchan a la ciudad, sólo escuchan la música que llevan puesta.

La gran ciudad húmeda me hace transpirar, me despeina y me hincha los pies.

Sin embargo, yo a esta enorme ciudad la vivo, me la como con los ojos, y ella a mi me sacude, me grita, y me despierta.

 

jueves, 6 de noviembre de 2008

Lluvia de noviembre


No se cuando es el día en que uno empieza a sentirse local en un lugar extranjero. Supongo que es cuando uno mira el mapa y ya no ve solo letras, zonas coloridas, líneas de colores representando el subterráneo. Uno ve el mapa y sabe exactamente donde esta en él, y donde quiere ir, y el mapa ya empieza a tener imágenes mentales en nuestra cabeza, ya que hay muchos lugares que ya hemos visitado y caminado (hasta corrido, en este caso particular). Con el pasar de los días uno deja de sorprenderé tan extremadamente como al comienzo de un viaje. Las personas parecen ser mas cotidianas, viajar en subte de acá para allá ya no es una odisea, hablar otro idioma ya es cosa de todos los días. Sin embargo, uno sigue siendo otro durante el viaje. Esta alejado de su propia cotidianeidad y puede reinventar cada día como quiera. Me despierto a la mañana y me digo “¿A donde quiero ir hoy?” Y así comienza, miro el ajado pero ahora amigable mapa de la ciudad y veo como llegar. Voy a la estación de subte más cercana y  viajo hacía mi lugar diario. Durante el día camino y camino. Miro para todos lados, para arriba y para abajo. Eso es lo que tienen las grandes ciudades, tienen tanto para mirar para el cielo con sus enormes edificios como en el suelo que tienen inscripciones, placas, y hasta humo que sale de las alcantarillas. Hoy es un nuevo día acá en Nueva York. Hoy llueve, pero la temperatura es agradable. La lluvia me encanta y más cuando no es problema mojarse ya que no tengo ninguna obligación mas que conocer, descubrir y abrir mi mente. Entonces, con esta lluvia de noviembre hoy tengo antojo de cruzar el puente de Brooklyn a pie. Allá voy...

lunes, 3 de noviembre de 2008

What doesn´t kill you makes you a runner


El frío que hacía a la mañana no había sido previsto, ergo estaba muy desabrigada y faltaban horas para el disparo que me haría empezar a correr. Comí algo, tome agua y intenté taparme del frío con remeras y trapos que tenía de repuesto. Me llamaron la atención las iglesias y sinagogas casi improvisadas que se armaban y los corredores con sus zapatillas y sus ropa deportiva rezaban y le pedían a dios quien sabe que para poder terminar la carrera que estaba por comenzar. Luego de un rato empezamos a correr. Los primeros diez kilómetros fueron puro placer. No sentí que estaba corriendo. La gente gritaba mi nombre (llevaba una remera que lo decía, claro) por doquier y me daba fuerzas por Brooklin. Luego de los primeros diez empecé a sentir el cuerpo pero seguía gritando, bailando y disfrutando mientras corría. A los veinte kilometros, sentí el primer inconveniente. Me dolía la pierna, la cadera al costado, no se que parte del cuerpo es. Era un dolor que nunca había tenido en todo el entrenamiento. Ahí me asusté un poco. Me faltaba media carrera y no sabía hasta cuando iba a soportar ese dolor, y si este se iba a hacer más intenso. Seguí y la gente al costado de cada kilometro gritaba, las bandas de música tocaban, y las bebidas, geles y esponjas me daban las energías que mi cuerpo iba gastando km a km. Pasé por Queens, casi sin darme cuenta. El dolor de mi pierna había desaparecido y otra ve volvía a disfrutar, gritar y responderle a la gente que me gritaba. Llegué al Bronx cansada, ya iban treinta y pico de kilómetros. Y mis piernas ya comenzaban a sentirse duras. El Bronx y su hip hop, pasó rápido y el último puente hasta Manhattan me esperaba. Bajé del puente con mi ultimas energías. Para ese entonces ya estaba corriendo kilómetros que nunca había corrido en mi vida. En el entrenamiento había llegado hasta treinta y seis y ahora ya estaba pasando esa medida. Supongo que fue en esos últimos momentos en que conocí al famoso muro de los maratonistas. Es un momento en que el cuerpo ya no tiene mas energías y la cabeza esta cansada y todo te dice que tenes que parar. Pase por ese momento, baje un poco la velocidad, a la gente que me gritaba ya no podía responderle mas que con una cara de agotamiento y con la lengua afuera por el cansancio. Faltaba poco, ya esta bordeando el Central Park, lugar donde terminaría la carrera. Traspasé el muro como pude, pero nunca paré. Corrí los cuarenta y dos  kilómetros seguidos. Cuando faltaban tres kilómetros y medio volví a nacer. Me olvide de mi cuerpo, y empece a acelerar. Para ese entonces no corría con mis piernas, era otra parte de mi ser que me transportaba. Entré al Central Park y el paisaje y la inmensa cantidad de gente aplaudiendo y gritando me hicieron emocionar. Estaba a punto del llanto y me empezó a faltar e aire Por primera vez en mi vida contuve la emoción y me concentre en mi respiración para no llorar. Aceleré y aceleré. Los últimos metros flotaba mi cuerpo inexistente y yo entre los arboles del Central Park. Pase la linea de llegada de la mano de mi papá, los dos gritando y levantando los brazos. Terminamos y nos abrazamos de una manera que nunca había abrazado a nadie. E pecho en ese momento estaba inmenso, una sensación de felicidad muy rara corría por cada centímetro de mi cuerpo casi inerte. Llanto, risa, poder, orgullo, cansancio, emoción. Todo mezclado dentro de mí. 
Y así fue como cumplí mi meta de este año 2008. Increíble, jamás lo hubiese pensado. A la noche como pudimos salimos a festejar. Y yo con mi medalla colgada tomé vino, cerveza y me prendí un cigarrillo y en ese instante en que el fuego alcanzaba al tabaco pensé: que contradictoria que soy. 

sábado, 1 de noviembre de 2008

Último sueño antes de mañana...


Estoy en la habitación del hotel, luego de haber corrido una pequeña carrera por Manhattan a la mañana con todos los corredores extranjeros. Estoy en la cama, descansando las piernas luego de haber caminando largas horas por el Central Park. Estoy a punto de irme a dormir luego de haber ido a un Pasta Party con los 49.999 otros corredores de la maratón. Podría escribir mucho, pero son las 20:37 y tengo que irme a descansar ya. Mañana a las 5 de la mañana tengo que estar tomándome un micro que me llevará a Staten Island, lugar de donde sale la Maratón de Nueva York. ¿Estoy nerviosa? Sí, y mucho. No se si pueda dormir hoy. Tengo al costado de la cama toda la ropa preparada para mañana, todo mi equipo (que incluye la remera con mi nombre y mi país) para ponérmela mañana y recorrer a pie las cinco islas que conforman Nueva York. Quizás esta sea la ultima vez que haga algo como esto, no lo se, y realmente no lo creo porque estoy muy excitada, muy feliz, con muchas ganas de probar mi entrenamiento. Estoy también con muchas ansias de enfrentarme con el famoso muro al cual se enfrentan los maratonistas en el kilómetro treinta y pico. Quiero vivir esto que estuve programando, pensando y peleando durante muchos meses. 
Me voy a dormir, con una botella de agua al lado de la cama para hidratarme mucho mucho mucho. Intentaré soñar con lo colorido del Central Park, con un mundo mejor, con los pajaritos de colores, y con los angelitos que todo el mundo desea que sueñe. Pero me temo que hoy me tocará soñar con los últimos cien metros de la carrera de mañana. Soñaré con ese momento en que todo me parezca chiquito al lado de eso que estoy experimentando, cuando no sienta mi cuerpo pero si el resto de mi ser, cuando abrace a mi papá que va a estar corriendo al lado mío, y porque no cuando me tome un rico vino y me fume un argentino cigarrillo caminando y festejando por las calles de Nueva York. 


viernes, 31 de octubre de 2008

Otoño en Nueva York



Siempre los comienzos y finales de viaje me ponen melancólica. Armar la valija, despedirme de mis objetos que no voy a ver por largos días, despedirme de la gente que me rodea me hacen sentir una leve tristeza que luego desaparece al comenzar a vivir en otro país. Esta vez el viaje era más importante que siempre porque iba a concluir con algo que había empezado diez meses atrás cuando me había propuesto entrenar (como loca) y correr la maratón de Nueva York. Me encontré con casi cien corredores argentinos en el aeropuerto que se habían propuesto lo mismo que yo. Al verlos me sentí tan lejana. Todos vestidos con ropa deportiva, bronceados, adultos (soy la mascota del equipo), gritones, llamando la atención de quien estuviese cerca, todos debían enterarse que ellos iban a correr la maratón a miles de kilómetros de aquí. Subimos al avión y poco charlé con ellos. Ellos hablaban de los tiempos, de los dolores de rodilla, de las zapatillas. Yo corro pero no entiendo casi nada de todo lo que rodea al correr. Corro para llegar y no para ganarle al tiempo. No digo que esté mal hacerlo, solo que mi meta era el viaje y disfrutar de los 42 km, entonces pocas cosas tenia de interesante para contarles a esos hombres ávidos de saber cuanto tiempo me llevaría llegar a la linea donde todos seremos felices y rengos por un rato.  
Asi fue como llegue a Nueva York, entre melancólica y sintiendo las diferencias que me separaban del resto del equipo que viajaría conmigo. El desayuno cargado en calorías que me comí me depertó. Panceta, huevo revuelto, papas con no se que, wafle con caramelo, queso Philadelfia con pan, etc.. Me sentí en una película desayunando antes de ir a la "prepa". 
Después me tocó ir a retirar el número que me identificará durante la carrera, ahí me encontré con corredores de todo el mundo llenos de ganas de comprar, charlar, sonreír, y atemorizarse cada vez que pasaban por el enorme mapa en donde aparecía el recorrido, que todos nosotros (somos 50.000 en total) vamos a recorrer el próximo domingo. 
La frutilla de mi postre fue volver al hotel, ponerme mis zapatillas ultra livianas con las que voy a correr el domingo y darme cuenta que mi hospedaje  queda a solo tres cuadras (a solo tres cuadras, repito) del Central Park. Así que, allí me fui corriendo entre la gente acelerada de la ciudad. Llegué al parque y  la melancolía desapareció por completo, la sonrisa se apoderó de mi cara, las piernas dolían pero daban pasos largos, todo mi cuerpo entero intentaba llenarse de ese enorme parque. Las ardillas me dieron la bienvenida y la ciudad también. Contemplé mientras corría un atardecer despejado, con el sol que iba escondiéndose entre los enormes edificios (ahora lejanos). Fue uno de los mejores atardeceres que vi en mi vida. No se si fue por lo hermoso, o por la sensación de que estaba por lograr lo que me había propuesto, o porque otra vez estaba en un país extraño para empezar a recorrerlo, o simplemente porque en ese momento la suma del entorno, mi meta, la compañía y yo misma hicieron algo tan simple y tan efímero como que fuera feliz. 

lunes, 27 de octubre de 2008

Romper la rutina


Me desperté más temprano que siempre. Miré a mi alrededor y casi no conocía el lugar en donde acababa de amanecer. Me vestí rápido entre dormida y ansiosa por el viaje que me esperaba aquel día. Ella me ofreció mate, pero no acepté. Cuando me levanto muy temprano no tengo hambre ni sed, pero luego de un par de horas estaré famélica (pensé). Salí del departamento y me encontré con un lugar tan extraño a mi como hermoso y tranquilo. Nadie se despierta temprano en este lugar o eso parecía. Allá a lo lejos ví  a mi medio de trasporte. La noche anterior lo había decidido. Un taxi me salía setenta pesos que no tenía, un tren me saldría noventa centavos pero ya conocía mucho el trayecto, su gente y sus paisajes. Opté por algo intermedio y jamás hecho hasta ahora en mi vida: iría a trabajar en lancha. Así fue, me acerqué a la lancha que me trasladaría a las ocho de la mañana de Tigre a Puerto Madero. Me despedí de ella que estaba más emocionada que yo pero lo demostraba más. Subí y la lancha estaba vacía. ¿Viajaré en esta enorme lancha sola? Me pregunté y la respuesta apareció cuando al rato subieron cuatro hombres en traje que se disponían a ir a trabajar como yo. Para ellos el viaje sería uno más, quizás era su rutina diaria, pero yo me sentía una turista con ojos enormes sorprendiéndome por cada detalle que iba conociendo. Y así fue como durante una hora y media rompí mi rutina mañanera. Me divertí viendo las olitas del Río de la Plata romper contra la lancha, me sorprendí de ver toda la ciudad desde lo lejos. Me emocioné a ver el sol que iba subiendo de apoco desde el horizonte que pocas veces veo desde mi barrio y muchas menos desde mi rutina diaria.

 

:: Hoy recomiendo romper la rutina. De la manera que sea, más no sea cambiando la cara al despertar ::

viernes, 24 de octubre de 2008

Dolor de panza


Empiezo este escrito tratando de diferenciarme de una publicidad alguna vez vista de un remedio para la panza. Intento, digo, y la menciono generando aun más expectativas sobre  las coincidencias de esta publicidad con mis futuras palabras. Entonces me limito a escribir aquellas sensaciones que me llevan a manifestarme a favor de mi panza.  
Mis sensaciones y sentimientos se me detonan mucho en este sector del cuerpo mencionado. Siempre me doy cuenta cuando algo importante me esta pasando, sea esto bueno o malo, porque siento en mi abdomen como se retuerce, se alivia, se estruja, hace ruidos, se contrae, me duele, y me dice cosas. Me duele la panza cuando como rápido por ansiedad. Siento los nervios de una primera cita en la panza. Se me endurece la panza cuando estoy estresada. Se me llena de contracciones y contradicciones cuando tengo problemas emocionales. Siento que va a estallar de revoluciones cuando me enamoro. Me duele y se mueve cuando estoy a punto de salir a escena. Y la siento más viva que nunca cuando mi ser es poseído por algo que me apasiona, como en este momento. "Panceta", como la llamo hoy, gracias por ser el detonador muchas veces de mis emociones, gracias por hacerme parar la marcha tantas otras para darme señales de que algo no está bien. Y gracias por enfatizar mis amores y pasiones. 

jueves, 23 de octubre de 2008

10 días


En esa cantidad de días, que el título de este texto indica, una mujer que fuma, toma alcohol en varias ocasiones, se acuesta tarde y de la dieta estricta solo come las harinas, se dispone a correr 42 km por algunas calles lejanas de aquí. Así como son 10 los días que faltan para tal evento extraordinario, fueron 10 los largos meses de entrenamiento.  Fue todo largo, un entrenamiento largo y duro, un año más difícil aún, mezclado de muchas enfermedades (de las psíquicas y de las otras también). Pero en 10 días la mujer habrá cumplido su objetivo: disfrutar de esos 42 km y llegar feliz al lugar arbolado en donde halla un cartel enorme que diga "Finish".

martes, 21 de octubre de 2008

Y de repente todos mis ex están en pareja


Algún día tenía que pasar. ¿Pero todos juntos? ¿A dónde queda guardado el amor que uno le tiene a una persona cuando se separa? ¿A caso uno  puede decir “quiero estar con vos siempre” y al segundo siguiente estar amando a otra persona? Ilusa yo. Sigo creyendo en el amor. Sigo siendo la misma de siempre. La que no puede mentirse, ni mentir, y por eso me termino quedando sola. Soñando con un amor sano, correspondido, que crezca y florezca en conjunto. 

Retomo el tema: ¿Porqué es difícil enterarse que tu ex sale con otra? Una yegua, seguro, que nada tiene de bueno, que te llega a los talones, pero sin embargo el la elige como alguna vez te eligió a vos. No va a estar toda la vida esperándote, soñándote y proyectando su vida cerca tuyo. Un día dice “basta” y empieza a compartir su vida con ella. Pero el problema central es ¿porqué todos juntos debían romper con el pasado que me tenía a mi involucrada? ¿No podían hacerlo alternadamente para no hacerme sentir tan sola en un segundo?


:: Dibujo www.julietaarroquy.blogspot.com::

 

 

Agua










Los días de lluvia todo se ve de otra manera. A uno le cuesta más levantarse que el resto de los días. La cama parece comérselo a uno e impedirle sacar siquiera un pie de ella. Las ventanas empañadas, grises que muestran un escenario húmedo y más gris aún. Uno ve gente que ya ha pasado por lo que nosotros pasamos ahora, hace ya un rato largo Están disfrazados de lluvia. Pilotos, botas, bolsas tapando objetos, capuchas, paraguas, paraguitas, sombrillas son objetos que salen a vivir estos días. Todos caminan rápido, tratando de mojarse lo menos posible. Uno camina durante los días de lluvia al lado de personas sin rostro. Todos van mirando al suelo esquivando charcos, con el paraguas sobre los hombres. Pocas miradas se cruzan durante estos días. Pocas miradas se encuentran, pero las que logran hacerlo se convierten en pequeños milagros en medio de ésta fenómeno que invita al ostracismo. 

lunes, 20 de octubre de 2008

Cambios


Estoy persiguiendo un cambio hace meses. Hay días en que me despierto con la certeza de tenerlo entre manos. Hay otros, en que todo es una nube difusa con pocos carteles de señalización. Pero sin embargo, en días buenos o malos, tengo la sensación que el cambio tiene que ser realidad. Me llegan propuestas tentadoras para apresurar el cambio, no las rechazo pero sí las retraso. Supongo que cada vez está más cerca pero quiero que todo esté dado perfectamente para avanzar. Así como soy como cuando saco fotos, pienso, miro, modifico y cuando todo está perfecto recién ahí disparo. 

domingo, 19 de octubre de 2008

Retratos








Me tocó (comó hace dos años y medio) retratar a mi hermana embarazada. Estuvimos todo el fin de semana jugando con la cámara, las miradas, las poses, flores y los fondos. Nos divertimos, nos cansamos, producimos y editamos. Verlos me emociona y retratarlos me fascina. Son mis únicos y mejores modelos. Despiertan en mi una pasión nueva. Llenan mi vida, me la revuelven de emociones y me cambian los péptidos.