martes, 29 de julio de 2008

Algun antiguo día...


No se hace cuanto pasó. Quizás mucho. Yo era tímida, introvertida, casi no hablaba y empecé a escribir. Era lo único que hacía para descargarme, para expresarme y para sentirme. Algún otro antiguo día me di cuenta que le vida no era aquello que se ve en las películas, o que se lee en los libros, o que nos cuentan las abuelas. Me di cuenta que la vida era otra cosa y que había que estar despierto, muy despierto para que todo fuese real. Comprendí que tenemos miles de ficciones en la cabeza que nos dañan, que nos adormecen, que nos vuelven perezosos y sobre todo que no nos ayudan a acercarnos a lo que verdaderamente somos y sobre todo a lo que queremos ser. Algún tiempo después, mientras lloraba me arrepentí de haberme despertado. Me di cuenta que hay mucha gente que sufre menos que yo, que se divierte más fácil, que se conforma tanto más rápido y que no sueña tanto y quiere lo que tiene (sea lo que sea que tenga). Lloré, grite, pedí respuestas a aquellos que m habían dado un sacudón en esta vida. Me di cuenta de algo. Ese algo no me iba a hacer sufrir menos, pero si me concientice de que estado despierta también puedo elegir un camino y que las felicidades son tan extremas como los dolores. Aprendí a que puedo ser feliz en un instante. Aprendí que no conformarse no es tan malo y que vivir despierta también tiene lo suyo. Así que, aquel día acepté en quien me había convertido y sonreí.

3 comentarios:

Juan Di loreto. dijo...

(parafraseo al gran Jorge Luis Borges) no rebajo a lágrima o reproche esta declaración de maestría del mundo, que, arrojado a él, me ha dado las ficciones de lo Real.

salud(o)

Joven Bien Argentino dijo...

La gente prefiere quedarse dentro de la matrix, es mas facil.

carlos dijo...

Hiciste muy bien en sonreir finalmente...amo ver a la gente sonreir! Soy Lu Cañete...!