lunes, 11 de marzo de 2013

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?




El otro día alguien hizo esa pregunta. Al principio me pareció una pregunta más de esas que están de moda en estos días, intentando despertar lo indespertable. Después empecé a pensar un poco y caí en la cuenta que hacía mucho que no hacía algo nuevo. Me gustan los cambios, me gustan las cosas nuevas, me gusta probar, me gusta volver a elegir lo que elijo, me gusta dudar de lo que elijo y sin embargo, esa pregunta me llevó a una respuesta que tiene quizás varios meses o años.
Empecé a pensar en lo maravilloso de los niños. Que nacen y desde el día uno, comienzan a hacer todas cosas nuevas. Todo por primera vez. Son cientos de cosas que hacen todos los días por primera vez: respirar por sus propios medios, llorar, mirar, tocar, alimentarse, hacer pis, hacer caca. Les duele algo por primera vez en su vida, sufren por primera vez, disfrutan por primera vez de algo. Sienten una caricia, un beso por primera vez en su vida. Tienen insomnio por primera vez. Duermen placenteramente por primera vez. Los bebes son grandes afortunados.
Todos fuimos un bebes llenos de cosas nuevas todos los días por vivir. Pero ahora somos unos semejantes grandulones y nos olvidamos muchas veces de que se siente hacer algo por primera vez.
Pienso y re pienso que fue lo último que hice por primera vez. Se me vienen a la mente cosas frívolas que hice este ultimo año por vez primera. Hurgo un poco y se me vienen cosas terribles y dolorosas que viví por primera vez este último tiempo. Cuando a uno le hacen la pregunta ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? Se vienen a la cabeza cosas positivas ¿o no? Quizás sea porque yo estoy viviendo una etapa “positiva” de mi vida. Pero ahora escribiendo esto pienso que quizás haciendo esa pregunta, alguien puede responder: La ultima vez que viví algo nuevo en mi vida fue hace un mes cuando alguien me partió el alma en mil pedazos, y nunca antes me había pasado.  Pensar en algo nuevo, no es siempre algo bueno, lindo y placentero.
El otro día, mientras pensaba en la pregunta que este ser (amado) había formulado, se me ocurría ponerme la meta de comprarme una libretita y escribir todas las semanas algo nuevo que haya hecho. Tener ese objetivo: hacer algo nuevo, por lo menos, una vez por semana. Mi objetivo no era muy pretencioso, lo juro. Pensaba en probar alguna comida nueva, hablar con alguien que antes nunca había querido hablar, mirar una película nueva, hacer algo nuevo (con todo lo que eso implica), sentir algo nuevo (como si uno lo decidiera). Y me arrepentí antes de ir a la librería a comprar el cuadernito inocente. ¿Por qué me arrepentí? Se preguntará nadie a esta altura del texto. Pero me arrepentí porque pensé que me iba a frustrar. Y a esta altura de la vida hacer una cosa nueva por semana quizás sea mucho. Me encantaría decir lo contrario, pero creo que es difícil.
Pero acá sigo pensando en aquella pregunta y con ganas de comprar el cuadernito de las cosas nuevas. Quizás lo compre sin ponerme metas temporales. Sino tan sólo anotar las cosas nuevas que luego de mis treinta y tres años haga de aquí en más. Sin duda se me ocurren miles de cosas que quiero hacer nuevas. No se si los deseos y sueños cuentan. Pero quizás a los deseos y sueños tenga que escribirlos en otra libretita y luego ir comparando con la libretita de las cosas nuevas (Puff, frustrante, autoexigente, inutil).
Entre las cosas nuevas que quisiera hacer en mi presente/futuro cercano (soy muy realista y pegada a la tierra hoy) son:
-       viajar a un lugar desconocido
-       amar de una forma nueva
-       besar esa boca como si nunca antes la hubiera besado
-       inventar un juego nuevo y jugarlo con mis sobrinos
-       probar una textura nueva de comida
-       hablar de un tema que nunca hablé en mi vida
-       hacer algo espontaneo que nunca haya hecho
-       escribir en mi blog cuando esté feliz
-       decirle a mis hermanos que los quiero frente a frente
-       correr un riesgo en el trabajo
-       pararme en un escenario a los treinta y tres
-       dejar de fumar en serio
-       escribir un libro

En fin, lo de plantar un árbol y lo demás lo dejo para otra etapa de mi vida. No es ahora. Pero siento que la pregunta es un buen punto de partida. Y ahí me quedo. Sólo con eso. Este es un punto de partida hacia algo. Quizás sea bueno. Quizás sea malo. Quizás no sea ni lo uno ni lo otro, y tan solo sea una pregunta que alguien se hizo porque sí. Pero hoy para mí, esta pregunta es un comienzo, es un punto de partida. 

3 comentarios:

Esperanza Van Nooit dijo...

"El niño es el padre del hombre"
(William Wordsworth)

*

Diálogos con María Montessori:

http://libroscolgados.blogspot.com.ar/2010/06/dialogos-con-maria-montessori.html


Alba Veronica Parrado Fornos dijo...

Hace pensar:)

Alba Veronica Parrado Fornos dijo...

Hace pensar:)