jueves, 20 de noviembre de 2008

Movidito, movidito


La tierra se mueve y al estar en ella me muevo también. Pero la cuestión aquí es que mis últimos días están más movidos que nunca. Muchos condimentos llegan a mi vida y otros se van. Digo, entre el calor de la calle, el frío del aire acondicionado, mis hormonas enrarecidas y todo lo que me rodea que es bueno y malo al mismo tiempo, me muevo y me muevo. El trabajo que explota, mis vacaciones que no se si se acercan, la estancia que me va a albergar por unos días es un paraíso o el infierno, los teléfonos que no dejan de sonar, todo se mueve y su efecto e mueven. Las palabras fluyen por si solas, otras no pueden más que ser sinceras, otras no existen ni existirán, todo está movido por estos días. Es todo como un gran mar en movimiento, que me revuelca, me ahoga por un segundo, y me hace flotar al segundo siguiente. 

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